Capitulo 60

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Verónica.

-Esta escena me trae recuerdos –Levante la vista de mi taza de café, haciendo contacto visual encontrándome con su típica sonrisa burlesca.

-¿De que hablas? –Pregunte enarcando una ceja.

-¿Recuerdas aquella cafetería junto al negocio de mi madre? –Asentí –Fuimos por unas malteadas mientras me hablabas de lo incomoda que estabas por aquella chica que estaba muy dispuesta de robarte a Kendall –Gire mis ojos, tome un sorbo de mi café.

-Sigo sin acostumbrarme a que le llames por su nombre –Se encogió de hombros, para luego recargarse sobre la silla.

-Me fue un poco difícil quitarle el apodo, si –Sonrió con cierta nostalgia –Pero ahora parece que los papeles se invirtieron y a la que le cuesta decir su nombre es a ti –Bufe.

-Me ha mandado a la mierda –Su estúpida sonrisa me irritaba más.

-Y luego se ha emborrachado con Renata –Negó divertida, para luego beber de su café –Te lo merecías –Cambio su expresión a una más seria -¿Qué esperabas después de ignorar que se conocían? –Solté un suspiro, evitando su mirada.

-No pude manejar la situación ¿De acuerdo? –Giro sus ojos.

-¿Y por eso decidiste actuar de la forma más inmadura posible? -¡Auch! –Decidiste huir de nuevo –No pude mantener su mirada, me sentía de nuevo como una estúpida adolescente de 17 años.

-¿Y que se supone que debo hacer? –Enarco una ceja para luego cruzarse de brazos –No sé cómo acercarme –Admití en voz baja.

-Eso depende de cuánto desees hablar con ella, su postura es firme y tendrás que lidiar con su rechazo más de una vez –Solté un suspiro incómodo.

-Rogar por 5 minutos de su tiempo, perfecto –Dije con amargura.

-O ignorar la situación como lo habías hecho hasta ahora –Agrego para luego tomar de su café –Depende de lo que desees hacer, enfrentar las cosas o seguir en tu papel de jefa inaccesible.

-Ya –Nos quedamos en silencio mientras ella testeaba en su móvil, ¿Por qué me afecta tanto su rechazo?, mi ego está herido, pero había algo más que mi maldita superficialidad. No puedo ignorar su presencia, no puedo pasar desapercibida la forma en la que sonríe, es diferente, es como si realmente fuera feliz, su seguridad es increíble, muestra confianza a la hora de relacionarse y en cómo no tiene miedo de hacer cualquier tarea por más complicada que sea -¿Cómo es que dejaron sus diferencias y ahora son tan amigas? –Pregunte, ella dejo su móvil sobre la mesa y sonrió de lado –Has estado de su lado en todo esto.

-Porque tu lado es una mierda llena de orgullo y egocentrismo, ¿Quieres que este de tu lado? Actúa de forma madura de una maldita vez -¡AUCH!, suspire quedándome en silencio, odiaba la forma en la que Jazmín me hace entrar en razón, es dura, directa, que duele –Paso demasiado para ello –Agrego luego de unos minutos en silencio, haciendo que volviera hacer contacto visual –La situación se presentó, y no puedo hablarte de eso, ¿Quieres saberlo? Ya sabes lo que debes hacer.

(...)

El ruido de las teclas de su computador era lo único que se escuchaba en mi oficina, no habíamos intercambiado palabra fuera de lo laboral desde esa noche, era martes y la idea de entablar una conversación que involucrara el pasado, comenzaba a nublar mi juicio. No podía evitar sentirme como años atrás, la cobarde que no supo enfrentar la situación y tomo la salida fácil, correr. El reloj marco las 5:30 y ella comenzó a guardar todo con cuidado. Como años atrás.

-Buenas noches, permiso –Le observe caminar hacia la puerta.

-Kendall –Mi voz salió baja, casi como un murmullo, dude un segundo si me pudo escuchar, sin embargo, se detuvo. Trague en seco, no le hablo por su nombre cuando estamos trabajando. Soltó un suspiro bajo, como si lo supiera se giró observándome sin expresión alguna, su mirada era serena, casi tranquila, aunque podía notar que estaba tensa.

¿Odiarla o amarla?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora