Capítulo 42

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Trataba de entender como me había convencido de hacer este viaje, tanto poder tenía sobre mí para lograr convencerme tan fácil, llevamos media hora de camino en completo silencio al menos de mi parte, observo con molestia la carretera, sé muy bien que conoce el motivo de mi enfado y por eso no me quita la mirada de encima y trata de hacerme hablar, aunque trato de controlarme no puedo evitar sentirme así, venía soportando esto desde hace semanas, no me había querido quejar al respecto pensé que ella pondría un límite, no dije nada cuando le dio las rosas o los chocolates, aunque ardiera en celos, estos días en los que la entrenadora me suspendió los entrenamientos pude darme cuenta perfectamente de las intenciones de esa estúpida, y como ella simplemente no le ponía un alto, le miraba acompañarla a los entrenamientos, en los recesos se sentaba con ella, es un maldito chicle en su ropa.

Había organizado este estúpido viaje de un día a otro, usando a Renata como cuartada de ambas, para poder quedarnos en mi posible herencia que mi abuela me había ofrecido hace unos años, de hecho, me había dado las llaves, desconocía si actualmente seguía en su testamento, luego de enterarse de mis gustos dejo de dirigirme la palabra, quizás hasta dejo de quererme.

No sabía cómo manejar la situación no quería arruinar el viaje ni el día, sólo no podía evitarlo, estaba enfadada, quise ir y romperle la cara a esa estúpida, pero Renata me detuvo, probablemente me hubiera puesto en ridículo y Verónica habría negado nuestra relación, suspiré, me decepcionaba y al mismo tiempo enfadada, el ambiente me parecía pesado.

Quería quejarme una y otra vez, aunque una voz en mi cabeza me susurrara que no podía, que así acepte nuestra relación, cada día me costaba más aceptarlo, coloco su mano sobre mi pierna dando leves caricias sobre esta, ignore el gesto.

-¿Bebé? - Me llamo luego de una hora de silencio de mi parte, le mire de reojo - ¿Me vas a ignorar todo el viaje? - Suspire, no quiero discutir sé que algo se me va a salir - Kendall.

- No tengo ganas de hablar - Me salió demasiado serio el tono de mi voz a lo que esperaba.

- ¿Estás enfadada conmigo? - Sí, si lo estoy, aunque no sé si debería.

- No.

- No tendrías por qué estarlo -Fruncí el ceño - No hice nada - Giré mis ojos.

- No, nunca haces nada - Sentí su mirada enfada.

- ¿Qué quieres decir con eso? - Volví a girar mis ojos - ¿Me estás culpando? - Parecía indignada - Estabas ahí, viste lo que sucedió...

- Si - Le interrumpí - También he visto cómo te da regalitos, como aceptas sus putos chocolates, como te espera al terminar tus entrenamientos y te acompaña a almorzar, ¡También he visto eso! - Se quedó en silencio.

- Es ella la que no se despega de mí, sabe que estoy interesada en alguien más y ...

- ¿Interesada? - Solté una risa sarcástica - Entonces, estamos celebrando 3 meses de andar de interesadas.

- ¡Estás retorciendo todo! - Bufé.

- No sé por qué me sorprende, ella es popular, más alta que yo, casi una nadadora profesional, es más guapa ...

- No puedo creer que estés diciendo eso - Interrumpió - ¡Yo no la bese! - No quería recordar de nuevo esa imagen.

- Quiero romperle la cara - Bufo.

- Todo lo quieres resolver con violencia - Dijo enfadada.

- Oh, lo siento, me hubiera acercado a decirle de la forma más amable posible, si puede dejar a MI NOVIA - Enfatice - En paz, ya que tengo miedo de que me deje por ella - Dije con todo mi sarcasmo - Y si respondía un no, le hubiera dado las gracias y que por favor siga disfrutando de los labios de mi novia.

¿Odiarla o amarla?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora