Capítulo 5

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Luego de ser Supergirl o una excelente guarda bosques, el día siguiente regresamos a casa alrededor de las 5 pm, papá pidió pizza para cenar, nada fuera de lo normal, las cosas se habían calmado, pero nada de eso duro.

El lunes llego nos encontrábamos sentadas frente al escritorio del director junto con mis padres, en realidad no presente mucha atención "Si vuelven a verse relacionadas en alguna pelea, serán expulsadas permanentemente" fueron las únicas palabras relevantes de la reunión.

Todos comenzaron a murmurar al vernos llegar juntas, me senté dónde siempre mientras ella y sus amiguitas chillaban de alegría al verla, las clases iniciaron, trate lo más posible de ignorar todo a mi alrededor, escuchaba murmullos sobre mí como era de esperarse.

Al terminar las primeras clases, me dirigí a la cafetería moría de hambre y no había podido desayunar, las filas largar, las mesas llenas, todo mundo riendo y charlando, provocaba en mí una terrible jaqueca, era ridículo si, pero no soportaba los lugares tan poblados como una pequeña cafetería abarrotada por más de 400 estudiantes, hice una mueca, salí de ahí a sentarme frente al salón de mi siguiente clase, los pasillos no estaban tan concurridos, cerré mis ojos.

-Dicen por ahí que ahora serás muy sumisa -Frente a mí se encontraba la perra mayor, alias la principal en el grupo de Verónica, sonreí de lado -Te causa gracia eh -Rei al ver su expresión de enfado.

Me encogí de hombros, momentos después ya tenía a todo el grupo de perras rodeándome incluyendo a Verónica quién nos observaba confundida, me levanté de golpe al sentir como me había arrojado su malteada al rostro.

-Upss... Fue un accidente -Dijo estallando en risas, mientras todas la imitaban.

-¡HIJA DE PUTA! -Grite, apreté mis puños.

-Que rarita, que aras, golpearme -Me lance de golpe sujetándola de la blusa.

-Kendall -Mire sorprendida a Verónica quién me sujetaba de los brazos -Cálmate -Reflejaba ¿Preocupación? -Recuerdas lo de esta mañana ¿No?.

-Si Kendall, hazle caso, o acaso quieres ser expulsada -Moría de ganas por romperle la cara y borrar su maldita sonrisa de perra, sujete con más fuerza su blusa, tirándola con fuerza hacía sus amigas que solo me miraban perplejas, tome mi mochila dirigiéndome hacia los baños.

-Maldita perra -Gruñi, quite mi camisa quedando solo en sostén.

-Kendall... ¿estás aqu... -Se quedó perpleja mirando mi torso desnudo.

-Que ves -Dije molesta, bajo la mirada avergonzada -Mas bien que mierdas haces aquí -Dije enjuagando la parte manchada de mi camisa.

-Vine a ver como estabas -Dijo molesta, reí de forma irónica.

-Y como se supone que debería de estar, ¿Feliz?, Por tu maldita culpa me ha pasado esto.

-De que diablos hablas, yo no tuve nada que ver.

-¿QUE NO TUVISTE NADA QUE VER? -Grite -Por tu maldita culpa me han condicionado, por tu culpa no puedo matar a esa estúpida a quien tanto veneras, por tu culpa mi vida se ha jodido.

-Yo no tengo la culpa que seas una maldita rara, que no le agrades a la gente no es mi problema, no es mi problema que seas un idiota antisocial -Dijo casi gritando.

-Me importa una mierda lo que pienses de mí, prefiero ser eso, que una perra superficial como tú -Plass, fue lo último que escuché de mi su parte, su mano impactando contra mi mejilla y luego el portazo como cierre, me queje, vaya que si duele sus manotazos, suspiré, terminé de limpiar mi camisa.

Salí del baño hacía mi siguiente clase y agradecí rotundamente ya no compartir clases con ella el resto del día.

La maestra explicaba la historia del país, a pesar de ser los temas más interesantes para mí, no logré concentrarme, tal vez no debí de haberla tratado así, pero dios, ella tiene la culpa de todo lo que me ha sucedido, luego viene y actúa queriendo parecer la buena, cuando la más jodida soy yo, ella tiene sus problemas claro está, y sé que debo de ser más amable por un tema tan delicado, pero no, simplemente mis problema llevan su nombre.

¿Odiarla o amarla?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora