-Estas bien -Mi cuerpo se relajó al instante que sentí los brazos de Verónica rodear mi cuerpo por detrás, suspiré, asentí simplemente, la verdad era que no, no lo estaba -No me gusta que me mientas -Dijo mientras se sentaba sobre mi cama, me observó fijamente mientras yo terminaba de acomodar mis cosas dentro de mi maleta.
-Lo estoy -Dije evitando su mirada -Terminaste de empacar -Dije cambiando de tema.
-No me cambies el tema Kendall -Hice contacto visual encontrándome con su ceño fruncido, hice a un lado mi maleta para sentarme junto a ella.
-Y tú lo estás -Contra ataque.
-Lo estaré cuando tú lo estés -Entrelazo nuestras manos, y yo no pude evitar sonreír al escuchar eso, la preocupación reinaba en su rostro desde ya varios días, me sentía muy culpable al respecto, aunque ella me había dejado más que claro que no era mi culpa, pero el sentimiento de culpabilidad no se iba. Estoy furiosa con mi madre al provocar tal cosa entre nosotras, no quería involucrar a Verónica en mis problemas con mi madre, pero al parecer mi madre no pensó lo mismo, no sabe de mi relación con Verónica y ya nos está generando conflictos.
Mi madre se dio al trabajo de desesperarnos, luego de que anunciara mi decisión de irme a pasar fiestas con Verónica y su hermana, mi padre le freno de golpe su oposición al respecto recordándole que no debía entrometerse en mis decisiones, tan solo eso hubiera sido suficiente para detener sus ataques con comentarios molestos, no dure mucho sin reaccionar ante ello, logró enfurecerme diez minutos después de que comenzara, con verónica tuvo un poco más de trabajo, no sabía de dónde había sacado tanta tolerancia al respecto, perdí la cuenta de las veces que le repitió a mi madre: No hay ningún problema que ella vaya conmigo.
Era más que obvio que esperaba fastidiarme en las fiestas dejando en claro quién era para ella su preferencia, mi hermanita embarazada, por estas y muchas más razones no quería irme con ellos, entre ellas Verónica no estaría conmigo para ayudar a contrólame y no generarle un aborto a mi hermana de una posible golpiza que pudiera darle a raíz de sus comentarios discriminativos, el conflicto por el embarazo se prolongaría en las fiestas entre mis padres estaba confirmado, tendría las malas miradas por parte de mi familia lo cual no quería ni imaginarme. También el irme con Verónica tenía muchas desventajas, pero estaba segura que valdría la pena tenerla cerca de mí, exactamente como estaba en estos momentos, su cabeza recostada sobre mi hombro, nuestras manos entrelazadas haciendo pequeñas caricias sobre esta.
-Estaré mejor cuando salgamos de aquí -Levanto su mirada de nuestras manos haciendo contacto visual, sonrió un poco, me acerque lentamente hasta hacer chocar nuestras respiraciones, entreabrió sus labios esperando mi posible beso, adoraba ver su frustración cuando le hacía esperar a mi total acercamiento, era el momento que esperaba para acercarme y besarla, sintiendo su sonrisa entre el beso, cada día me gustaba más tener novia.
Unos golpes en la puerta hicieron separarnos de golpe -Porque le ponen seguro a la puerta -Gritó mi madre con un tono de molestia, Verónica se levantó a sentarse sobre su cama lo más rápido que pudo, no era tan idiota para dejar la puerta sin seguro sabiendo lo inoportuna que se ha vuelto mi madre, le quite el seguro esperando que entrara por su cuenta -Porque le ponen seguro a la puerta -Volvió a preguntar al entrar a la habitación.
-No has aprendido a tocar -Dije sin mirarla mientras acomodaba mi ropa sentada sobre mi cama.
-Soy tu madre y puedo entrar en donde yo quiera, ya que esta es mi casa.
-Ahora eres mi madre -Dije en un tono sarcástico.
-No me tienes Kendall, que no te dejo irte con Verónica.
-No te he pedido permiso -Se acercó a mi como un león a su presa, detecte un posible golpe, la mirada que Verónica me estaba dirigiendo era para que me quedara cayada y dejara de responder.
ESTÁS LEYENDO
¿Odiarla o amarla?
Roman d'amour"Ya era un dolor de cabeza en la escuela y se convirtió en una montaña de emociones difíciles de controlar"
