Capitulo 61

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Sujete con fuerza el mango de mi maleta de forma nerviosa, no podía negar que su presencia fuera y dentro de la oficina ponía mis nervios de punta. Mi reloj marcaba las 4:00 pm tal y como me lo habia indicado que debía estar en el lobby del hotel, solté un suspiro, entre más pasaban los minutos, más grande era la inquietud en mi interior de estar todo el puto fin de semana bajo sus órdenes.

-¿Lista? –Solté un pequeño brinco al escuchar su voz junto a mí. Habia cambiado su traje a uno color lila, bastante elegante y sex... ¡Mierda Kendall!, ¡Concéntrate!

-Si –Me limite a responder. Ella sonrió levemente para luego indicarme que le siguiera, ni siquiera debía imaginar que sus maletas ya se encontraban en el auto, el chofer subió mi maleta, no sin antes abrir la puerta para ella y para mí.

-Espero no haber arruinado tu fin de semana –Trate de no girar mis ojos, por supuesto, me encanta trabajar en vez de salir con mis amigas -¿No?

-No es importante hablar de lo que haga el fin de semana señorita Contreras –Escuche el muro invisible caer entre nosotras.

-Puedes llamarme Verónica cuando no estemos trabajando –Agrego luego de un par de minutos en silencio, como si hubiera meditado su respuesta –¿Te molesta si te llamo por tu nombre?, ¿O prefieres tu apellido? -¿Era una especie de broma mal intencionada o había algo más detrás de eso?

-No considero sea profesional referirme a mi jefa por su nombre –Agregue –Sin embargo, no tengo ningún problema con mi nombre o mi apellido -¿Qué pretende?, ¿Discutir?

-De acuerdo, Saraí –Gire mi rostro hacia la ventana tratando de que no se diera cuenta de mi molestia al utilizar mi segundo nombre, ella lo sabe, lo recuera perfectamente que no me gustaba, quiere jugar, quiere desquiciarme como si fuera su entreteniendo de este viaje, ¡Maldita sea!, le mire de reojo, una leve sonrisa burlesca que intentaba ocultar, ¡Cretina!

-Le agradecería que utilice mi primer nombre –Dije con calma, tratando de ocultar la incomodidad que me hiso sentir. La sonrisa no desapareció de inmediato, tardo más de lo debido y es justo lo que ella quería.

-De acuerdo –Respondió con tranquilidad –Kendall.

Mi nombre en sus labios sonó distinto, como si fuera una palabra común en su vocabulario. Fue ¿Extraño? Sí, es la palabra correcta. Una perfecta demostración de nuestro pasado juntas, lo recuerda y quiere dejármelo perfectamente claro. Gire mis ojos viendo hacia la ventana, ¿Por qué arrepentirse ahora de haber fingido no conocerme? La niña de diecisiete años no supo cómo lidiar conmigo. Como si no fuera una maldita adulta.

El resto del camino hacia el aeropuerto fue en silencio, uno muy incómodo para mí, aunque ella no despego los ojos de su móvil. Internamente lo agradecí. Al llegar al aeropuerto, trasbordamos al jet privado, más incomodidad fue subir y no saber donde debía o no debía sentarme. Hasta que ella con total tranquilidad dijo "Puedes sentarte donde prefieras, Kendall" y por supuesto ella eligió sentarse frente a mí.

Perfecto. Frente a frente.

Mi espalda rígida casi sin tocar el respaldo del asiento a pesar de tener puesto el cinturón de seguridad. Mi mente no dejaba de darle vueltas al asunto ¿Qué pretende? Le observe acomodarse mejor en el asiento cuando el jet despego, cruzo sus piernas y centro la atencion en su Tablet, probablemente revisando cada minúsculo y maldito detalle de mi trabajo. Y como era de imaginarme, los llamados de atencion llegaron, directos y sin disfraces, podría molestarme si, pero, tiene razón y una parte de mi agradecía el conocimiento.

-Creo que es suficiente trabajo por el momento –Dejo su Tablet aun lado y me observo fijamente, como si estuviera analizándome –Al llegar al hotel nos instalaran en las suite -¿Suite? –Luego el restaurante del hotel estará a tu disposición, las instalaciones –Agrego con calma –Lo que desees conocer -¿Libertad total? –Asi mismo si deseas recorrer la ciudad de nuevo –No bajo la mirada, quería enfrentar el pasado con ese comentario, sería estúpido pensar que sería el último. Aun no éramos novias cuando vine con mi ex familia a esa ciudad, solo remueve recuerdos amargos –Todo cuando no estemos trabajando.

¿Odiarla o amarla?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora