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JANE

Es la pregunta más obvia que me han hecho en toda mi vida, claro que lo amaba, pero había algo más grande entre nosotros.

— Vete.

— Nunca me... nunca me amaste?

Tartamudea con nervios, las lagrimas logran caer en la sabana perfectamente acomodada en la camilla.

— ¿No escuchas lo que digo? Lárgate de aquí.

Bill permanece quieto, pero aún así, las lágrimas en su rostro golpean el frío piso del lugar, haciendo que mi pecho suba y baje desesperadamente.

Una sensación extraña me recorría el cuerpo, es decir, el amor que siento por él no ha cambiado en lo absoluto, pero la situación me obliga a mantenerlo lejos de mi, no se quien es en realidad.

— ¡Lárgate! — Grito con fuerza.

Asiente delicadamente y enseguida está de espaldas caminando hacia la puerta, se acabó.

BILL

Salgo de la habitación sin sentir mi cuerpo, tan solo camino de manera automática, mi madre grita mi nombre desde el otro lado del pasillo pero no parece atravesarme su llamado.

— ¡Bill! ¡Bill!

No contaba con la fuerza suficiente para siquiera responder, no había más palabras dentro de mi para arreglar la situación. Alexander casi muere gracias a mi mientras el amor de mi vida me desprecia.

Tomo las llaves de mi auto y sin importar cuantas veces mi madre intente llamarme no paro de caminar. Acelero sin control, ¿Que mierda he hecho?

Llego al departamento, que se había convertido en nuestro después de tantos meses compartiendo la misma cama. El olor de su perfume llega directo al abrir la puerta, sin ningún tipo de esfuerzo las lágrimas caen por su propio peso. Tengo que salir de aquí.

JANE

El dolor que sentía, era inexplicable, como es que algo que creí que sería para siempre llegue a este punto? Ni siquiera estoy segura de que los documentos hayan sido alterados, ni siquiera de si es inocente y en realidad estoy siendo parte de una mala jugada, pero debo hacer lo que es correcto, y si hay sospechas de que él mató a mi hermano, no tengo porque fingir que no pasa nada. El silencio en la habitación logra llegar hasta lo más profundo de mi, Harry me mira a través del gran ventanal, no dice nada, solo gira la cabeza de un lado a otro, dándome a entender que no está de acuerdo con nada de lo que sucede.

El día transcurre con una lentitud impresionante, Sadie se une a Harry para hacerme compañía, al parece solo necesitaban vigilarme un poco, pues los doctores dejaron que volviera a casa después de un par de horas. Y sobre Alexander, My permaneció a su lado sin importar que, eso hizo que después de tanto tiempo sin pensar en ello, sintiera que necesitara una mamá, una madre real, alguien que se interesara por mi.

Sadie me lleva de la mano desde que dejamos el hospital, no me ha soltado en ningún momento, al igual que Harry, quien se ha encargado de alimentarme y estar cada segundo a mi lado.

Al subir al auto, la tensión aumenta, ¿En donde está Bill? ¿Que pasará cuando llegue a casa? ¿No volveré a verlo nunca mas? El hueco en mi estómago me recuerda que fui yo quien se lo pidió, pero no es tan fácil estar en mi lugar, no bajo toda esta mierda.

— Jane. — Harry habla.

— ¿Qué pasa?

— ¿Quieres ir a casa? O prefieres que te lleve a mi departamento.

— Llévame a casa, por favor.

Una parte de mi anhelaba mirarlo frente a mi puerta con una explicación real, con una razón para seguir con esperanzas de que todo lo que sé ahora haya sido una vil mentira, pero no, esta era mi realidad, y estaré amarrada a ella por lo que resta de mi vida.

Entrando a casa las maletas de Sadie ya estaban frente a la puerta, al parecer se quedaría conmigo, sonrío al imaginar que quizá teme que algo me suceda, pero de algo estoy segura, he salido de peores momentos, mi vida ha estado siempre repleta de mierda, esto solo es una prueba más.

—Bill pagó tus gastos médicos.

Harry suelta después de un silencio estremecedor. Escuchar su nombre hace que mis piernas tiemblen y siento que vomitaré en cualquier momento, pero ¿por qué?

—Está bien. — Respondo, fingiendo una serenidad que me costaba cargar falsamente en el rostro.

—Sadie se quedará contigo. — Apunta al equipaje y sonríe en mi dirección.

Sonrío de vuelta, que sería de mi sin ellos?



2 meses después

Las horas pasan sin perdonar un solo segundo, al igual que los días, las semanas. Sadie permaneció conmigo por un largo tiempo, sin dejar mi lado en ningún momento, lo cual por siempre agradecería, pues jamás me había sentido como me siento ahora, es todo muy nuevo para mi.

La situación fue bajando de intensidad poco a poco, la prensa no se enteró de nada, Alexander logró pasar desapercibido y al parecer está más que bien, o es lo que vi en Good Morning America esta misma mañana.

Me sentía plena, quizá no feliz, pero mi rostro recuperaba color poco a poco. Me alejé de todo y de todos, Sadie y Harry eran las únicas personas con las que convivía, quizá no es lo más sano, pero funcionaba para mi.

Bill no volvió a molestarme, de hecho, nadie sabía nada de él, pues no solo desapareció de mi vida, si no que desapareció de la vida de todos.

—Jane, ¿me estás escuchando?

Sadie está teniendo toda una conversación conmigo mientras mis pensamientos se apoderan de mi, sonrío y finjo entender de lo que habla.

— Ahh.— Suspira. —Te decía, deberíamos salir a cenar hoy, digo... es un lindo día, y no hemos hecho un plan así desde hace tiempo, que opinas?

— Claro.

Era lo menos que podía hacer por ella después de todo lo que ha hecho por mi. En ciertos momentos mi mente me consumía por dentro, pero veo una mejoría en mi misma con el transcurso de los días, es decir, pienso en James, obviamente, pero trato de pensar en todo lo lindo que vivimos y como di lo mejor de mi para que él estuviese bien, pero sobre Bill, no sabía que pensar.

Mi celular suena repetidas veces, no lo tomo de inmediato, han pasado varias semanas desde que hablé por última vez con alguien que no sea Sadie o Harry, suspiro y lo tomo, es My.

Veo como hay una fila de mensajes que han estado acumulándose con el paso de los días, no era porque no quisiera contestarle, simplemente trataba de distraer mi mente en otro tipo de cosas.

My

Hola nena, como estás? No haz respondido mis mensajes, necesito hablar contigo.

Por favor responde, es urgente.

PREJUDICE | BILL SKARSGARDHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora