Capitulo 43

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Mientras que la tensión acechaba, Adam reunió a policías dispuestos a unir fuerzas para conseguir parale los pies a Antonio. Al principio alguno se encontraban reacios ante esa oferta, mientras que otros lo veían como una ventaja, aunque no les entusiasmaba colaborar con las personas que habían matado a su gente. Con un grupo bastante numeroso, Adam y sus hombres se dirigieron hacia el bosque para reunirse con los Canes para empezar a planear alguna estrategia para dar con Antonio, ya que este tenía muy bien cubiertas sus espaldas e incluso difícil de alcanzar, al tener el mayor control de la droga que se movía por toda la península tenía muchos hombres importantes a sus espaldas, por lo que le convertía en un hombre peligroso. En las circunstancias que corrían tenía cierto control sobre la situación ya que tenía en su poder a Débora, por lo que Adam debía andarse con cuidado ya que corría el peligro de perderla.

Al llegar con sus hombres a donde se encontraban los Canes, estos les recibieron con caras de pocos amigos, ya que tampoco compartían la idea de colaborar, pero lo harían por la misma razón que los unía. Los Canes también comercializaban con el tráfico de droga, incluso llegaron a hacerle cierta competencia a Antonio y este les ofreció colaborar para que ambos se beneficiasen. Así es como Tomas y Maciel se conocieron, no llegaron a tener nunca una amistad consolidada, tan solo un trato cordial, pero eso termino la noche que fueron al club de Tomas y este se obsesiono con Lucía.

— Silvestre— dijo Adam apareciendo en el terreno que habían preparado los Canes para organizar el plan.

— Veo que has traído a unos cuantos— se dio la vuelta ante esa llamada y escudriño a todos y cada uno de los policías que lo acompañaban.

—¿Serán suficientes?—

—No, pero tendrán que bastar— dijo dándose la vuelta, alentando con el gesto de su mano a que Adam se acercase a la mesa, donde tenían un mapa del terreno.

—¿Qué es lo que tienes pensado? — se acercó a la mesa y miro detenidamente el mapa, el cual tenía varias cruces en él.

— Nosotros estamos aquí— señalo con su dedo al denso bosque que se dibujaba en el mapa— e dispuesto a algunos de mis hombres a los alrededores por si ven movimiento, estas cruces azules son las posiciones que ocuparan algunos de tus hombres— señaló las cruces que se disponían al rededor del bosque— Así tendremos todo el territorio cubierto. Por otro lado, los caminos— recorrió las distintas líneas dibujadas— ¿Te parecería bien que tus hombres vigilasen las entradas y salidas?

— Claro sin ningún problema— respondió Adam que miraba fijamente el mapa— Pero hay un inconveniente. Hay varias sendas que no aparecen en el mapa, sendas que vosotros mismos trazasteis para el contrabando, tendríamos que cubrir también esas zonas.

— Derribaremos árboles y pondremos vigilancia por si se le ocurre mandar a gente por ahí, bien pensado— le dio un toque en el hombro— Luego si nos vamos a la ciudad, Antonio no será tan tonto de estar allí, se irá a una de sus mansiones más alejadas de esta— señalo unos cuantos puntos en el mapa de color negro, donde se suponía que tenía varias residencias dispuestas.

— ¿Has estado en alguna? — pregunto Adam.

— En varias, sí. Tienen bastante seguridad, pero no vamos a entrar en ellas, sería un suicidio— dijo— Nos centraremos en la ciudad, algunos de mis hombres ya se han puesto en camino, tu deberías mandar a algunos. Cuando lleguen mis hombres los estarán esperando para decirles las ubicaciones.

— Perfecto— hizo una seña a sus hombres y estos se fueron— Veo que lo tienes bastante pensado, pero ¿qué pasa si él está haciendo lo mismo?, ¿tienes otro plan?

— Rezar por que no te maten y que todo salga bien— dijo mostrando una sonrisa— Atacaremos a los diferentes clubs que hay en la ciudad. Una peculiar banda de moteros se encargará de poner explosivos, eso le hará salir de su escondite.

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