ELENA
Puede que solo mintiera a mi amiga en un detalle. Esa noche no estaba tan borracha como para no saber lo que estaba haciendo. Tenía el control de todo mi cuerpo y mis emociones, sabía lo que estaba haciendo en cada momento, cuando se acercó a mí en mitad de aquella fiesta y me susurro en el oído, cuando nos metimos en uno de los baños sin importar de que genero fuera, quería que eso pasara y al final paso. Aunque lo más extraño de todo eso fue lo que vi con mis propios ojos. Allí en su coche todoterreno, Rafael se encontraba hablando con un chico de la fiesta y yo me encontraba a su lado. Hubo un momento fugaz, en el que puede que no se diera cuenta, pero mis ojos vieron lo que vieron. Rafael abrió la puerta trasera del coche para sacar una bolsa llena de marihuana para después dársela al chico con el que estaba hablando, y ahí estaba, una máscara de lobo, junto a una cantidad indecente de droga en el asiento trasero. Por un momento quise creer que se trataba de una máscara barata y no darle importancia. Pero todo lo que había oído de este chico las cosas que decían de él me hicieron sospechar. Obviamente no se lo iba a contar a Lucía, se podría histérica, desde que me conto todo lo que pasaba con los Canes, me obsesione, hasta el punto de querer averiguar más de ellos. Con su desaparición fue lo que me hizo que todas mis alarmas saltasen, entonces no tuve más remedio de ir en busca de Rafael. Ahora me encuentro conviviendo con ellos y con mi mejor amiga. Pensaba que tendríamos algo en común ahora que estamos con ellos, pero no es así.
No quiero mentirla, pero tengo que hacerlo, no le sentaría para nada bien si le dijera que lo fui buscando y que para colmo me he enamorado de uno de ellos, aunque ella está en la misma situación que yo y no lo quiera admitir.
Maciel subió hacia su habitación donde se encontraban las dos amigas para avisar a Elena de que Rafael quería que bajara para irse, antes de salir por la puerta las dos amigas se despidieron con un fuerte abrazo y Elena termino diciendo:
— Hablare con Rafael para que me deje venir más a menudo para verte— al decir eso miró a Maciel con una tímida sonrisa intentando tener el mínimo contacto visual con él y salió de allí para encontrarse con Rafael el pie de las escaleras esperando.
— Venga no tengo todo el día— la hizo una seña para que se diera prisa, cuando la morena llego hasta el, este la rodeo los hombros con uno de sus brazos y juntos de dirigieron hacia la puerta.
— Es asqueroso— replico la pecosa mirando desde arriba una vez que su amiga y el Can se fueron.
— ¿Por qué motivo?, tu amiga se ha adaptado mejor que tú, que llevas casi tres semanas aquí— soltó dándose la vuelta frunciendo el ceño.
— Aunque seamos amigas no tenemos nada que ver la una con la otra— dijo la pecosa dándose la vuelta caminando en dirección a la habitación para terminar de colocar el resto de la ropa— A demás, desde que la conté todo lo que erais y hacíais se obsesiono por completo de todos vosotros, no me extraña que este ahora mismo aquí.
— ¿Es que acaso tu no? — entró con ella en la habitación para después sentarse en la cama aun con algunas prendas de ropa— Tenías la misma curiosidad que ella o incluso más me atrevería a decir.
— No te lo voy a negar. Si que tenía curiosidad, pero por lo que sois y lo que hacéis, es totalmente distinto a lo que piensa ella— se volvió para colocar las ultimas prendas que había en la cama.
— Y, ¿qué interés tenía ella en nosotros si lo puedo saber? — pregunto en un tono divertido.
— Pues, digamos que su interés era más sexual que otra cosa— respondió la pecosa algo molesta.
— Ya veo...— suspiró pasando sus manos por su cabeza para después deslizar sus manos por su camiseta hasta quitársela— lo ha conseguido por lo que veo. Quizás ahora que está con Rafael pueda disfrutar al máximo de ese deseo que tenía por estar con uno de nosotros. Tu podrías hacer lo mismo si no te resistieras tanto.
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Petricor
RomanceCuando la lluvia cae sobre el espeso bosque, todo ser vivo se esconde para no dejar rastro y dejar que el enemigo se abra paso entre los árboles destruyendo y masacrando. Canes, así es como les llaman los habitantes del pueblo. No sienten pena ni a...
