Narra Bella.
Desperté.
Cansada.
Adolorida.
Mi garganta dolía. Todo mi cuerpo dolía. Ese olor a hospital... tan frío, tan lejano.
El aire era denso, limpio. Artificial.
Intenté mover los dedos. Sentía como si llevaran siglos dormidos.
¿Esto es... después del coma?
El doctor había dicho que necesitaría un bastón por un tiempo. Que me iba a costar caminar. Que el cuerpo tarda en "volver".
Ayer fue... confuso. Mamá dijo un nombre que todavía me retumba.
Carlos.
No sé por qué, pero me provocó miedo. No un susto cualquiera, sino ese escalofrío que sentís en el pecho, como cuando algo no encaja.
Hoy, sin embargo... estoy tranquila. Como si todo lo malo quedara atrás.
Recuerdo a mis tíos del corazón. No son de sangre, pero los amo. Estaban conmigo, lo sé. Ellos me cuidan. Son mi refugio. Pero fuera de eso... todo está borroso.
Vacío.
Un dolor agudo me atraviesa la pierna.
Me moví demasiado.
Me llevo una mano al muslo. Está vendado.
¿Qué me pasó...?
Mi otra mano sube a mi cuello. Vendaje también.
Mi cuerpo está lleno de parches.
¿Qué me hicieron?
Siento mi torso más delgado.
Me toco la cintura.
¿Adelgacé...?
Me da vértigo pensar.
¿Qué fue lo que pasó?
¿Un accidente?
Intento hablar, pero de mi boca solo sale un susurro, como el que hacés cuando te falta el aire. Me quema la garganta.
¿Así se siente despertar de un coma...?
Miro alrededor.
Es una habitación privada. Impecable. Blanca. Luminosa. Una cama, una ventana enorme que muestra parte de Rosario.
El baño parece de hotel.
¿Dónde estoy...?
No veo otras camas.
Esto no es un hospital común.
Todo brilla. Hasta el piso parece nuevo.
La puerta se abre.
Mamá entra. Y detrás de ella, la abuela.
Al verlas... me quiebro.
Lloro. Lloro sin entender por qué.
Pero me sale solo. Como si hubiera estado esperando verlas desde siempre.
-Mamá -susurro, apenas audible.
Ella se acerca rápido. Me abraza con fuerza. Con miedo también.
-Mi amor... mi chiquita -dice, entre lágrimas.
Yo me aferro. Esa calidez... me hace sentir viva.
Pero no puedo evitar pensar en algo.
Este lugar... es carísimo.
Y mamá... ella no tiene dinero.
-¿Mamá? ¿Pagaste esto vos...? ¿Te endeudaste?
-¿Qué decís, mi amor? -me mira, secándose los ojos-. No. Esto lo está pagando... otra persona.
-¿La abuela?
-No. No preguntes ahora. No te preocupes por eso. ¿Tenés hambre?
-Sed... tengo mucha sed.
(Nota mental: aún no puedo comer, el doctor dijo que todo será progresivo.)
-Voy a pedirte algo suave para la garganta -dice, saliendo-. No te muevas, ¿sí? Vuelvo en un minuto.
-Sí, mami...
La puerta se cierra.
Mi cabeza va a mil.
¿Quién está pagando esto?
¿Por qué no quiere decirme?
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El Peso De Mi Obsesión
General FictionDesesperada, me escondo en uno de los cuartos de la casa. Trato de poner el seguro, pero mis manos tiemblan tanto que no puedo. Como una bestia, Carlos irrumpe en la habitación, pateando la puerta. Sus ojos, normalmente cálidos y azules, están cegad...
