Capitulo 18.

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Narra Carlos.

Estaba en la puerta de la casa de la madre de Bella, nervioso pero decidido. Sabía que si quería encontrarla rápido, necesitaba alguien que supiera dónde estaba Max. Y la madre de Bella era mi mejor opción. Tocó la puerta y, al abrir, su rostro se llenó de sorpresa y algo de desconfianza.

—Carlos, ¿qué haces acá? —preguntó enseguida.

Tomé aire, poniendo la expresión más seria y preocupada que podía.

—Señora. Es sobre Bella... y sobre Max. Necesito que me escuches, porque es grave.

Su rostro cambió al instante. Me dejó pasar, cerró la puerta detrás de mí y me invitó al sillón. No perdí tiempo en empezar con mi historia, cada palabra cuidadosamente planeada.

-Mirá, hoy vine a la mañana buscando a Bella pero no esta aca. yo quiero mucho a Bella, ¿sabés? La amo... Por eso no puedo quedarme callado más tiempo. Me da miedo lo que le pueda pasar. -Hice una pausa, mirando al suelo como si estuviera lleno de culpa.

Ella frunció el ceño, confundida.

—¿A qué te referís? ¿Qué pasa con Max?

—Bella desaparecio, Max la tiene con él. —Dije con un tono bajo pero contundente-. Sé que parece un buen pibe, pero no lo es. Y no quiero perder tiempo porque ser que algo le pasara a Bella... Max lastimaba a Bella, la hacía llorar. Cada vez que hablábamos de él, se ponía nerviosa, como si le tuviera miedo. Yo se que esta en su casa o con el, no la ecuentro. No se en donde mas buscar, ella y yo discutimos con ese tema, queria que le contara la verdad a usted y que ponga fin a todo eso.

Sus ojos se agrandaron, procesando lo que le decía. Decidí meter más presión.

—desaparecio, no puedo contactarla. señora. Yo no quise decir nada antes porque Bella me lo pidió, pero no puedo seguir callado. Necesito ayudarla.

Ella negó con la cabeza, confundida, tratando de entender todo.

—No, no puede ser... Max es como de la familia. Benjamín lo adora, ¿por qué haría algo así?

—Porque no es quien vos pensás. -Abrí mi celular y le mostré un par de mensajes falsos que inventé entre Bella y Max. En ellos, parecía que Bella le pedía a Max que la dejara en paz, que le decía que tenía miedo. Incluso le tome foto donde se veían unas marcas en el brazo de Bella, golpes, moretones.

Que yo provoque.

—Esto... esto no puede ser real... ¿Por que no me dijo nada? —dijo la madre, con la voz quebrándose.

—Es real, señora. Por eso estoy acá. Necesito que me digas dónde está Max. Donde vive, por favor. No puedo quedarme aquí.

Ella tragó saliva, visiblemente afectada.

—Sí, sí sé dónde vive... Benjamín me lo contó una vez. Pero si esto es cierto, Carlos, hay que hacer algo ya. No puedo permitir que mi hija esté en peligro.

Me levanté del sillón rápidamente, fingiendo un alivio que no sentía.

—Gracias, señora. Vamos juntos. No podemos perder más tiempo.

Ella asintió y agarró sus cosas mientras yo intentaba ocultar la sonrisa que amenazaba con aparecer en mi rostro. Todo iba según lo planeado. Volveria a tener su confianza nuevamente.

Salimos de la casa y nos subimos a mi auto. Mientras manejaba, ella no dejaba de hablar, de preocuparse por Bella, de conectar todas las piezas que yo le había dado.

—Ahora entiendo por qué estaba tan rara últimamente... No podía mirarme a los ojos, lloraba todo el tiempo. Todo tiene sentido ahora.

—Lo sé, señora. Pero vamos a arreglar esto. Bella va a estar bien, te lo prometo.

El Peso De Mi ObsesiónHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora