¿Cómo puedo decir que me falta amor?
¿Cómo siquiera me cruza por la cabeza que la ausencia de un solo individuo deba significar para mí el abandono de tan placer que es el amor?
Si hay ojos aún —decenas— que me dedican su brillar,
Manos que me otorgan caricias al corazón,
Labios cuyas estruendosas carcajadas me besan a diario.
Hay vida dentro de mi pecho. Escondida, abrumada quizá.
Pero la hay.
La hay en esas patitas peludas, en sonrisas metálicas, en bolígrafos negros, en anillos plateados, en flores coloridas.
Hay amor. Amor grato que no es que me haya abandonado.
Sencillamente, cambió de forma.
Porque, como esa voz meliflua me explicó hace unos días,
El mal no existe.
Solo un bien modificado, cambiado, desarmado incluso.
Pero mal, mal no hay en mi vida.
No hay, porque hay amor.
Ay, amor.
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𝙄𝙉 𝙈𝙔 𝙃𝙀𝘼𝘿
Poesía¿Qué ocurre? ¿Por qué de nuevo me llenan las ganas indestructibles y feroces de atrofiar mi rutina de sueño para escribir...? ¡Qué importa! Voy por mi café. Mi poesía, la que se me ocurre en lo más profundo y oscuro de la madrugada. • únicamente p...
