Ay, amor

14 1 0
                                        

¿Cómo puedo decir que me falta amor?
¿Cómo siquiera me cruza por la cabeza que la ausencia de un solo individuo deba significar para mí el abandono de tan placer que es el amor?
Si hay ojos aún —decenas— que me dedican su brillar,
Manos que me otorgan caricias al corazón,
Labios cuyas estruendosas carcajadas me besan a diario.
Hay vida dentro de mi pecho. Escondida, abrumada quizá.
Pero la hay.
La hay en esas patitas peludas, en sonrisas metálicas, en bolígrafos negros, en anillos plateados, en flores coloridas.
Hay amor. Amor grato que no es que me haya abandonado.
Sencillamente, cambió de forma.
Porque, como esa voz meliflua me explicó hace unos días,
El mal no existe.
Solo un bien modificado, cambiado, desarmado incluso.
Pero mal, mal no hay en mi vida.
No hay, porque hay amor.
Ay, amor.

𝙄𝙉 𝙈𝙔 𝙃𝙀𝘼𝘿Donde viven las historias. Descúbrelo ahora