Perenne

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¿Cuántas veces se puede morir uno sin morirse? Porque yo me muero y me muero, y nomás no me muero. Cada día que me quedo aquí en mis azuladas sábanas, desnuda, con el pecho al aire y los ojos desbordados en cansancio, mirando sin voluntad de levantarme un punto fijo en mi tocador, he de preguntarme -o preguntarle a Dios, si es que existe-, ¿será pecado arrepentirse de amar?

𝙄𝙉 𝙈𝙔 𝙃𝙀𝘼𝘿Donde viven las historias. Descúbrelo ahora