¿Cuántas veces se puede morir uno sin morirse? Porque yo me muero y me muero, y nomás no me muero. Cada día que me quedo aquí en mis azuladas sábanas, desnuda, con el pecho al aire y los ojos desbordados en cansancio, mirando sin voluntad de levantarme un punto fijo en mi tocador, he de preguntarme -o preguntarle a Dios, si es que existe-, ¿será pecado arrepentirse de amar?
ESTÁS LEYENDO
𝙄𝙉 𝙈𝙔 𝙃𝙀𝘼𝘿
Poetry¿Qué ocurre? ¿Por qué de nuevo me llenan las ganas indestructibles y feroces de atrofiar mi rutina de sueño para escribir...? ¡Qué importa! Voy por mi café. Mi poesía, la que se me ocurre en lo más profundo y oscuro de la madrugada. • únicamente p...
