Amor, ya,
tenme piedad.
Mírame, cariño
con esos ojos
color acervo
color biblioteca.
Amor, por favor
solo te toma
el movimiento
vano, sencillo
de un muñecazo.
Por favor, vida,
me duelen las rodillas,
llevo aquí tirada
harto hastío
esperando, suplicando,
con la lengua palpitando
que admitas que necesitas
tantito del calor
del pozo donde nacen
los poemas
que te tatúan
sobre la hombría
que te jacta
de poder
para hacerme, ¡a mí!
¡A mí! Rogarte.
Anda, amor.
Desabrocha el cinturón.
ESTÁS LEYENDO
𝙄𝙉 𝙈𝙔 𝙃𝙀𝘼𝘿
Puisi¿Qué ocurre? ¿Por qué de nuevo me llenan las ganas indestructibles y feroces de atrofiar mi rutina de sueño para escribir...? ¡Qué importa! Voy por mi café. Mi poesía, la que se me ocurre en lo más profundo y oscuro de la madrugada. • únicamente p...
