Luna

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Ojalá se me caiga la luna encima y me rompa la espina dorsal para ya no ver tus ojos en sus divinos cráteres; no como un castigo, sino como el golpe final que aniquile esta conciencia. Que su peso cósmico no se detenga hasta pulverizarme los huesos, ese eje que aún me mantiene erguida ante un mundo que se ha vuelto intolerable.

Solo pido esa fractura absoluta para no tener que ver, en el abismo de ninguna otra mirada, el reflejo insidioso de los tuyos. Tus ojos, que se han convertido en espejos rotos esparcidos por la existencia; espejos que ahora veo en el agua estancada, en el hueco de la sombra, incluso en la geometría imperfecta del satélite que nos vigila.

Deja que la luna me rompa y me libere del tormento visual de buscarte en todo lo que es redondo y vacío. Que la materia lunar extinga esta persistencia de verte, para que la ceguera sea mi único asilo y el olvido, mi única herencia. Que el impacto sea el precio de la paz, la anulación de la memoria que se esconde, cruel, en la luz fría de cada cráter.

𝙄𝙉 𝙈𝙔 𝙃𝙀𝘼𝘿Donde viven las historias. Descúbrelo ahora