Eres el grito del mariachi que se alza en la madrugada, la guitarra que llora entre arcos de cantera, el violín que tiembla y el trompetazo que despierta hasta a los muertos. Eres el agave azul que cubre los campos como un ejército dormido, la tierra roja que alimenta raíces de historia, de fiesta y resistencia. Eres el charro altivo, el alma del jarabe que retumba en plazas y ferias, el tequila que arde en la garganta y en el alma.
Eres cuna de poetas y revolucionarios, de santos y traidores, de héroes que no siempre encontraron gloria. Eres el sol abrasador sobre el asfalto, el lago que guarda susurros de pescadores, el maíz convertido en manos que amasan esperanza. Eres devoción en romerías interminables, los pies descalzos que cruzan kilómetros por fe, los rezos murmurados en la penumbra de los templos, donde Dios y el diablo comparten techo.
Pero también eres banquetas manchadas de sangre, nombres borrados de la memoria, madres que gritan al viento y al polvo, buscando respuestas en un estado que solo responde con silencio. Eres el miedo a caminar de noche en Mariano Otero, el rumor de sirenas en Oblatos que nadie quiere escuchar, la corrupción que se esconde tras discursos priístas y promesas rotas. Eres la rabia de un pueblo que arde, pero que rara vez quema.
Te odio porque no me dejas ir, porque a donde vaya tu sombra me sigue, tu acento me delata, tus modismos me echan de cabeza. Porque en tus calles he visto la belleza y la tragedia entrelazarse como un lazo de charro. Porque en tu gente hay nobleza y en tus gobernantes desprecio. Porque en tu historia hay gloria y en tu presente hay llanto.
Pero te amo porque eres casa, porque cuando el sol se derrama sobre Chapala y los niños corren entre los portales, porque cuando el olor del nixtamal llena el aire y los abuelos cuentan historias de tiempos mejores, sé que no hay otro lugar que pueda llamarse mío. Porque aunque dueles, sigues latiendo. Porque aunque sangras, sigues vivo.
Porque eres más que tierra, eres alma.
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𝙄𝙉 𝙈𝙔 𝙃𝙀𝘼𝘿
Poetry¿Qué ocurre? ¿Por qué de nuevo me llenan las ganas indestructibles y feroces de atrofiar mi rutina de sueño para escribir...? ¡Qué importa! Voy por mi café. Mi poesía, la que se me ocurre en lo más profundo y oscuro de la madrugada. • únicamente p...
