Lost

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Capítulo II. Página XXXVII.

¿Cuando fue la última vez que se sintió así? Perdido, sin saber que hacer, sintiendo una falsa libertad. No entendía nada, necesitaba entenderlo, pero su corazón no quería. No quería sufrir, quería ser feliz como la mayoría de gente, ¿es tan malo pedir ago así? 

Sin animos se levantó, se paró al borde de la platafora flotante en la que estaba. Ya no estaba en el mundo onírico, estaba en Japón, podía observar el suelo y ladistancia que los separaba, se sentía igual que aquella vez. ¿Qué debería hacer? Miró hacia atrás, el rey pálido lo observaba con atención, sin ningún ruido que interrumpiera la decisión que estuviera por tomar, sea cual sea.

—¿Alguna vez creíste en mi seriamente?— finalmente habló. 

El rey pálido se rehusó a responder, inmovil en su sitio, solo un espectador silencioso.

Izuku volteó de nuevo al horizonte frente a él, ahí estaba All Might dándole un cabello a la vasija. 

—El buscador de dioses me lo dijo. Ya estuve aquí una vez, antes de iniciar nuestro entrenamiento. ¿Por qué lo olvidé?— no buscaba respuesta, sabía que el rey fue la causa de su amnesia parcial—. Wow, e poder de All Might es demasiado para nuestro cuerpo.

Pudo ver como el brazo de la vasija se rompió, casi explotando. Izuku observó con atención como la vasija se curaba a sí mismo mientras All Might le platicaba de los riesgos de usar su poder irresponsablemente.

—Le va bien.

—Le puede ir mejor— respondió el rey pálido.

—Pero debo morir.

El rey asintió al cometario de Izuku.  Izuku se tocó el pecho, apretó su puño mientras las lágrimas caían, entonces miró al rey pálido.

—¿Entonces por qué? ¿Por qué me diste esperanza...? Jajaja... Eres demasiado cruel... Rey...— su voz, en un tono casi afónico suplicó por una respuesta, no para satisfacer su curiosdad. Su sanidad mental dependía de la respusta, ya no importaba si le decía que era un objeto de su diversión, un plan de contingencia, lo que sea. Necesitaba una respuesta.

—Porque mi hijo aún te necesita.

—¿Qué va a necesitar de mi tu hijo?— preguntó con ironía—. El me supera en todo. Talento, diciplina, fuerza, poder. Incluso ha hecho más amigos en una semana que yo en once años... Él es simplemente...

—Defectuoso— interrumpió el rey, la mirada de Izuku se posó sobre él, precía ofendido, saber si fue por la interrupción o la descripción de la vasija no era posible.— Él no sabe vivir por sí mismo, incluso aquí, decidió vivir tu vida, por tí.

—Je... Me pregunto de quién es la culpa...

—Juzgame lo que quieras, no pediré un perdón que sé que no merezco. 

—No solo eso...— su expresión cambió, su rabia era demasiado, no tenía control de lo que sentía en ese moment. Cuando el rey lo observó, no encontró a Izuku Midriya, era alguien más... Algo distinto—. Te lo dije, ¿no? El buscador de dioses me lo dijo todo. Te metiste con mi destino... ¡Ese debí de ser yo! —cada respiración que daba, era un paso lleno de resentimiento—. ¡Tú robaste MI vida!

El rey lo miraba, la falta de respuesta alteraba aún más a Izuku. Sujetó al rey de la capa que cargaba, sus ojos llenos de frustración y sueños rotos, sus manos temblando por impotencia.

—Arruinaste... Mi vida... Por tu culpa salté... Por tu culpa... Por mi... culpa...

Las lagrimas se detuvieron, todo lo que veía era el suelo. Había algo que estaba sintiendo en ese momento, no sabía qué era, pero lo sentía, muy dentro de él.

El Caballero BlancoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora