El silencio del sector 4

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Capítulo II. Página XLVI.

Los pasillos resonaban por los pasos ansiosos de los dos héroes, al regresar a la recepción, se encontraron con lass fuerzas de la policia siendo dirigidas por un malherido Tsukauchi quien se colocaba hielo en su sien; su labio estaba partido y su ojo morado los reconoció rápidamente.

—¡No hay tiempo que perder, héroes! ¡Vayan por ese pasillo, All Might está perdiendo el control!

Sin detenerse, Aizawa y Hizashi giraron al pasillo que les señaló Tsukauchi. Tenían un mal presentimiento. Cada vez se acercaban más al punto de encuentro, lo sabían porque los temblores se hacían más fuertes, era el puro poder de All might.

Doblaron en un pasillo y se detuvieron, no solo por encontrar el enorme agujero en el piso, si no por el hecho de que la mayor parte de ese pasillo estaba pintado con la sangre de uno de los trabajadores, además de haber restos de su carne, intestinos y demás esparcidos como una pésima decoración.

—Eraser... Esto es horrible.

—Lo sé.

Con determinación se forzaron a seguir adelante, después de todo, estaba en su oficio presenciar esas escenas. Al bajar por el agujero, cayeron sobre una pila de escombros inestables. Vieron a unos paso a Gran Torino.

—Llegan tarde, mocosos —reprendió el anciano—. All Might ha perdido la paciencia.

Más adelante de los servidores, había un agujero en la pared, al rededor estaban algunos cuerpos de los guardias desmayados por contusiones. El sonido de los guardias tratando de dañar a All Might era fúnebre, al atravesar el agujero de la pared lo vieron. No era un héroe, no era el símbolo de la paz. Parecía todo lo contrario, parecía un dios de la guerra. Su traje, antes azul, ahora manchado con la sangre, estaba sobre unos cuerpos inconscientes de los guardias mientras sujetaba a uno del chaleco. Su rostro tenía también marcas de sangre, sus puños. Los guardias retrocedían un poco, pero comenzaban a lanzar sus kosei. Hielo, fuego, telequinesis, endurecimento, aumentos de fuerza; la cantidad de kosei trataba de abrumar a All Might, pero no retrocedía, lentamente avanzaba.

—¡Mic, vamos!

—¡Hai!

Aizawa se adelantó, con su arma de captura enrolló el cuello de un guardia, activado su kosei para negar el suyo, dio un salto, su rodilla impactó en su rostro pero no se detuvo ahí, tomó una pistola del guardia y comenzó a disparar a los guardias. Su puntería era precisa, el olor de la polvora le hacía elevar sus sentidos, no era un olor agradable, pero se sentía poderoso. Los guardias lentamente disminuían por los impactos en el chaleco que les daba Aizawa. Present Mic se unió, lanzó un grito que aturió a la mayoría, esto permitió que Gran Torino usara su velocidad para noquear a algunos de los guardias.

—¡Mocoso! ¡Adelantate, ve por Midoriya!

—¡Si amigo, nosotros nos encargamos de ellos!

Aizawa dudó un poco, observó a All Might que hacía de todo para no usar en exceso su fuerza contra ellos, era una decisión difícil porque lo mantenía en peligro constante por no incapacitar correctamente a los enemigos.

—¡Ya escuhaste al ruidoso! —dio un salto para evitar disparos de los guardias—. Eraser, por el niño! Ruidoso, por la derecha, yo por la izquierda! All Might, eres el martillo... Rompe todo lo que se interponga— ordenó con una sonrisa macabra.

Eso fue suficiente para Aizawa, se dio la vuelta y corrió hacia un largo pasillo que estaba detrás de una puerta, curiosamente había una gran puerta al fondo. Algunos guardias quiseron interceptarlos, pero lavelocidad de Gran Torino era perfectamente rápida que los interrumpía, sumando la ayuda de su mejor amigo, su camino estaba libre.

El Caballero BlancoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora