Capítulo III. Página LXXX.
—¡Oh! Midoriya, has llegado —gritó Kirishima mientras servía arroz en un tazón—. Ten, come. ¡Todo está delicioso!
Vessel se sentó a su lado, al otro se encontraba Todoroki comiendo con tranquilidad sin perturbación alguna. Le dio una mirada reconociendo su presencia. Vessel miró su comida en silencio; las palabras de su padre cuando lo enfrentó aun no dejaban su mente. El reflejo que vio, esa figura destrozada.
—¿No vas a comer? Deberías comer. —dijo Shoto.
Vessel lo miró, después fue a su tazón de arroz. Llevó los palillos a su plato con una tristeza que solo alguien que maneja las armas blancas era capaz de notar. La comida llegó a su boca, después otro poco, después tomó un pedazo de pescado que había frente a él.
—Está bueno.
Disfrutaba la comida, tenía sabor, sentía la sal, el azúcar de algunas frutas, el almidón de los vegetales, el asado de la carne. Pero todo estaba insípido, lo cual es irónico. Siguió comiendo, su velocidad por bocado aumentaba con cada uno que daba, cada vez más desesperado, buscando; un sabor que se había perdido, un sabor que no volvería. Buscaba un sabor que se perdió en ese mar.
—Está bueno... —volvió a decir, batallando con mantener la comida en su boca.
—O-oye, Midoriya. Bebe un poco de agua —ofreció Shoto, acercándo un vaso de agua a Vessel.
Vessel lo tomó y lo bebió, facilitando la ingesta de la comida.
—¡Gracias por la comida! —gritó Vessel, retirándose en silencio del comedor.
Yaoyorozu dejó de comer, observó el comportamiento del presidente de su clase al comer. Le pareció simplemente terrible. En otro lado del comedor, la pelimorada hacía lo mismo, observaba a Vessel, observaba el cuerpo del compañero que la inspiraba a ir más allá, dándole un sentido a las palabras que describen la escuela. Observaba la culpa recorrer por la mejilla de Vessel, con esos ojos esmeraldas que se iluminaban no por esperanza, si no por el reflejo del "Tal vez si...".
La clase lo observó a su manera, pero ninguno encontró algo que decir. Nadie supo qué no decir.
—¡Espera, Midoriya! —llamó Mandalay, acercándose con una bandeja con comida—. Si ya has terminado de cenar, puedes ir a probar los baños. Afuera a la izquierda.
Vessel asintió, se fue hacia esa dirección no porque quisiera bañarse. Podría ser una distracción de la tormenta dentro de su cabeza.
—Izuku... ¿Dónde estás? —preguntó en silencio mientras caminaba mirando el suelo, notando esas piedras diminutas que otros pasarían por alto. Su figura, su cantidad—. ¿Acaso piensas que soy inmune al dolor?
Vessel entró a los baños, se dirigió a la sección de hombres con tranquilidad hasta llegar a guardar su ropa.
—Desde que llegué a este lugar, he aprendido cosas nuevas —miró su cuerpo, el cuerpo de Izuku. No era el mejor cuerpo, no era una maravilla en fuerza, no poseía una belleza en su escultura, era un simple cuerpo humano que ha crecido en poco más de medio año—. He sentido cosas nuevas. Dicha, ira, tristeza, dolor. Me has dado el privilegio de descubrir esas cosas. Entonces... ¿Por qué te escondes, hermano mío?
En el pasado, era un cuerpo escuálido. Actualmente ese cuerpo había superado grandes desafíos, se estaba adaptando al esfuerzo físico constante, desarrollaba músculo gradualmente, y sin embargo, no era suficiente. Miró su reflejo en un espejo, un cuerpo más preparado, moldeado para las batallas, pero imperfecto; marcas que recordaban sus esfuerzos y sus errores.
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El Caballero Blanco
FanfictionPure Vessel al morir de alguna forma llega a Bnha en el cuerpo de Izuku. En otras palabras Izuku con los poderes de Pure Vessel
