El veneno de un héroe

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Capítulo III. Página LXXVII.

~Donde hay salud, hay enfermedad

~Donde hay amor, hay odio~

~Donde hay felicidad, hay tristeza~

~Donde hay héroes, hay villanos~

~No existe uno sin el otro~

~Somos ambos, o somos ninguno~

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—Doctor, ¿qué tal progresa el nuevo proyecto? —preguntó cierta voz con autoridad disfrazada de carisma—. Es necesario para mis planes futuros.

—Mm, bueno. Este nuevo nomu es distinto al resto. Uno de los objetivos principales es que conserve su apariencia, lo cuál es un poco difícil, sin embargo pienso que el desarrollo avanza de forma aceptable.

El doctor Garaki respondió mientras observaba datos escritos en unas hojas que sostenía mientras los comparaba con los que aparecían en una computadora. All For One soltó una risa siniestra, había un plan en todo esto, siempre había algo.

—Me parece bien. Por favor, siga así, Doctor —respondió mientras llevaba recargaba la parte lateral de su casco sobre su puño.

El doctor Garaki lo volteó a ver, tenía curiosidad sobre cierta decisión. Se armó de valor para caminar hacia su benefactor; si bien el doctor era una pieza importante para All For One, eso no borraba la pesada sensación de estar junto a él, la misma que te pone en alerta máxima con cada movimiento, cada respiración.

—Mi señor, tengo una duda que me gustaría que respondiera si no es molestia.

—¿Una duda? De acuerdo, viejo amigo, ¿qué es lo que te preocupa?

El doctor Garaki formuló bien lo que iba a preguntar, solo se atrevía a cuestionar sus decisiones una vez cada tanto, preferiría no arriesgarse a enojarlo por una pregunta desperdiciada.

—¿Por qué dio esa orden contra Inko Midoriya? ¿No era suficiente obtener el invento de David Shield? —preguntó, aunque se maldijo mentalmente por haber separado en dos su intriga.

All for one miró hacia el techo, un espacio negro por las sombras que predominaban en ese lugar; se levantó con un poco de dificltad, caminando a pasos elegantes hacia el doctor Garaki.

—Doctor. ¿Sabe cómo se puede controlar a la gente sin un kosei? —preguntó, pero el doctor negó—. Desvía su atención, manipula lo que ven, lo que oyen. Hay que pensar en su presente, pasado y futuro para ligarlos a los tuyos —respondía mientras se acercaba a tomar un caballo de un tablero de ajedrez en una mesa de vidrio con diseños simples pero agradables a la vista—. La muerte de Inko Midoriya no estaba originalmente planeada, sin embargo, Wolfram hizo un excelente trabajo. No sólo secuestró la isla más segura del mundo, si no que robó algunos datos.

All for one se acercó a la computadora del doctor y conectó una memoria USB que sacó de su bolsillo. Extendió la mano indicando al doctor que se acercara para observar el descubrimiento.

—El kosei de ese chico podría decirse que es el más peligroso que he conocido. Es la representación de dominación absoluta. Maneja y manipula distintos conceptos a su favor —explicó mostrando su gran interés y deseo de poseer el vacío—. Sin embargo, hay algunos problemas. Ese poder parece tener conciencia, y además es posible que me afecte negativamente si lograra obtenerlo.

El doctor se encontraba cada vez más fascinado con lo que leía, comprendió que Izuku era una anomalía viviente y era demasiado riesgoso para All for One; podría incluso borrarlo de la existencia y sin exagerar.

El Caballero BlancoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora