Capítulo III. Página LXXVIII.
~Benditos sean los recuerdos, porque en estos navego en mi melancolía~
~Malditos sean los lamentos, porqu se filtran en mis penas~
~Bienaventurados sean los que no tengan recuerdos, porque se desvanece la melancolía~
~Que cosan la boca de aquellos que se atrevan a ensuciar tu nombre~
~Que desgracia la mía, que en mi corazón te llevo, y mis lagrimas ahogan mis alegrías~
~Bendita sea la epifanía que tuve al recordarte~
~Que tu nombre sea sagrado. Que tu recuerdo inmortal. Y tu corazón siempre esté conmigo~
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El suave meneo del autobús arrullaba a más de uno dentro de este. El ambiente estaba tenso, por más que quisieran no podían actuar con normalidad. Bakugou miró la razón de esto, el chico miraba por la ventana sin expresión alguna, parecía más vacío de lo normal dentro de su propio mundo.
No podía culparlo, al contrario, se culpaba a sí mismo. No estuvo con él para apoyarlo, si tan solo no se hubiera quedado fuera de la fiesta, donde estaban todos esos extras. Rápidamente negó con la cabeza, volviendo a mirar por su propia ventana; era el trabajo de un héroe salvar a los que estén al alcance... Pero aún siente un inmenso peso en el pecho al recordar cuando le dijeron que su tía Inko había muerto.
—Robapuntos-kero —habló la ranita sentada al lado del chico en su propio mundo, pero sin respuesta—. Robapuntos... ¡Robapuntos!
La voz de Asui llamó la atención de los demás, sorprendidos por la facilidad con la que asui era capaz de actuar sin obstaculizarse por culpa del ambiente. Vessel la miró y ella le ofreció una sonrisa triste mientras tomaba su mano. Vessel mirando el gesto relajó su ceño que estaba fruncido sin querer, pero volvió a mirar por la ventana.
Aizawa notó el gesto, la reacción y cómo los alumnos parecían soltar el aire que contenían sin darse cuenta, se sintió aliviado porque su alumna fuese capaz de manejar a su alumno en esta situación.
El autobús continuaba su marcha serpenteante subiendo la montaña. Los gruñidos del motor y el siseo de los neumáticos eran los únicos sonidos constantes. Aprovechando que la atención de la clase se había desviado un poco, Tsuyu se inclinó levemente hacia el peliverde, sin soltar su mano.
—Robapuntos-chan... —susurró con esa voz suave y pausada tan suya, asegurándose de que nadie más los escuchara—. No tienes que pretender que estás bien-kero. Las chicas y yo... todos estamos aquí para ti. Si necesitas caerte, nos aseguraremos de que no toques el suelo solo.
Vessel no se movió de inmediato, pero sus dedos apretaron con suavidad la mano de la ranita, un gesto casi invisible que para Tsuyu significó el mundo. Por un instante, el aura gélida que lo rodeaba pareció ceder ante la calidez de su compañera. El chico tragó saliva, sintiendo un nudo en la garganta, observando el reflejo de la ranita por la ventana, pero antes de que pudiera articular una sola palabra, el vehículo desaceleró bruscamente hasta detenerse por completo.
—Bien, primera parada —anunció la voz seca de Aizawa desde el frente—. Bajen todos.
—¡Baño!
La clase comenzó a evacuar el autobús con una mezcla de curiosidad y la tensión residual que llevaban encima. Al salir, se encontraron en un mirador elevado. El aire de la montaña era fresco, pero la vista era bella, frente a ellos se extendía un denso y gigantesco bosque que colindaba con un precipicio vertical de decenas de metros.
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El Caballero Blanco
FanfictionPure Vessel al morir de alguna forma llega a Bnha en el cuerpo de Izuku. En otras palabras Izuku con los poderes de Pure Vessel
