La efímera vacía

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Capítulo I. Página XXIX

[Antes de empezar, se me soltó el dedo al revisar las modificaciones y la publiqué antes. Lo siento.]

-¡Midoriya!

-¡Midoriya!

-¡Midoriya!

La vasija jadeaba, había usado mucha alma de una vez; la "transformación" que usó para manifestar su armadura y su aguijón consumía casi todas sus reservas de alma, sumando que lo usó dos veces, estaba sufriendo las consecuencias.

Se sentía mareado, era incapaz de enfocarse en un solo punto porque su mirada se desviaba a otro lado, el simple movimiento de los ojos dolía.

-Estoy tan agotado- pensó la vasija. Lentamente bajaba su brazo, al hacerlo, se desplomó en el suelo sobre su trasero.

-Dos veces... Es mi límite- miró a Todoroki, unos robots médicos habían llegado para subirlo a una camilla, ahora estaban alejándose con apuro-. Es fuerte.

Intentó pararse pero sintió un dolor en la cabeza, tan fuerte que su armadura desapareció al igual que su aguijón en partículas de alma.

-¡Chico, ¿estás bien?!- preguntó Midnight al verlo colapsar.

-Si... Estoy- ¡kgh!- el dolor se hacía más intenso, la gente no ayudaba, todo el ruido estaba siendo aplificado lo suficiente para que resonara en su cabeza-. No... Detente, Midoriya- susurró.

El dolor pareció disminuir gradualmente, lo suficiente para que se pudiera levantar por sí mismo.

Automáticamente caminó hacia la enfermería, su rostro debía mostrar una mala expresión por el silencio de la multitud, eso o su repentina desaparición causó confusión.

-¿Por qué, vasija?

La vasija no respondía a la voz en su cabeza, a propósito lo ignoraba, no quería enfrentarlo, pues sabía su error. La vasija no pertenecía ahí, lo sabía.

-No tienes que responder. Siento lo mismo que tú, ¿recuerdas?

Entonces a medio camino se detuvo. El corazón latía rápidamente que lo podía sentir en su cuello asfixiandolo.

-¿Por qué no me dijiste?

-Es tu cuerpo- respondió finalmente-. No podía. Es tu vida, yo ya tuve la mía.

-¿Por eso robaste mi cuerpo? Aprovechando el kosei de Shinso.

-Si.

Hubo un pequeño silencio, el dolor en la cabeza de la vasija había desaparecido por completo, sin embargo ahora sentía un dolor en el pecho. Se sentía culpable.

-Es mi culpa, lo siento vasija.

La vasija abrió levemente los ojos, ¿por qué no le grita? ¿No lo culpa? No entendía el comportamiento de Izuku por lo que no sabía cómo responder a eso.

-Si hubiera puesto más atención a tus sentimientos, ni hubieras recurrido a esto.

Sentimientos, es irónico que esa palabra viniera en una oración relacionándose a la vasija, pues nunca tuvo sentimientos antes.

-¿Quieres terminar el Festival?

La vasija dudó, de pronto no sabía que era lo que quería, no sabía que debía hacer.

El Caballero BlancoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora