Muñeca de trapo

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Capítulo II. Página XXXV

—Tengo sueño— pensó sintiendo su cuerpo ligero, tanto que podría flotar en cualquier momento, si es que no lo estaba haciendo—. ¿Será la vasija feliz? Espera, debería llamarlo vessel, así se nombró.

Los recuerdos llegaban a su mente, la actitud de la vasija, sus acciones. Todo en él le daba la idea que tenía depresión. Ya era un hecho, siempre que sentí alá presencia de la vasija en su alma, sentía su deseo de desaparecer.

—Has vuelto— comentó una voz, de pronto el hombre de Izuku sintió algo que lo agarraba y abrió los ojos.

No veía nada, estaba oscuro. Al mirar a su alrededor se dio cuenta que estaba sentado, abrazando sus piernas.

—¿Rey pálido?— preguntó confundido, la voz que resonaba en su cabeza era idéntica a la del rey, pero no podía observar nada más.

Entonces todo se iluminó, cegandolo momentáneamente. Varias plataformas aparecieron a su alrededor sobre un mar de nubes casi tan abundantes que lograban apoderarse incluso del horizonte. Se formaban varias islas donde descansaban sarcófagos que parecían divertirse.

—¿Dónde estoy?— tenía una ligera sensación que lo incomodaba, había algo que estaba olvidando pero no lo podía recordar.

—Bienvenido de vuelta, joven dios— saludó una voz distinta—. Sinceramente no esperaba tu regreso.

Izuku se dió la vuelta, un sarcófago de bronce brillante se mantenía erguido con firmeza mientras unos grandes agujeros negros lo observaban con atención.

—¿Q-quien es usted?— de un salto se alejó, imbuyendo sus brazos en alma listo para cualquier confrontación.

—Debo admitir que me has sorprendido— continuó el sarcófago, sin importarle la reacción de Izuku—. Sé de tu característica del autosacrificio, pero no esperaba que entregarás tu vida por la del hijo del rey.

Izuku se relajó, notando que no había hostilidad en su voz o... Lo que sea que escuche en su cabeza, había más bien, curiosidad.

—¿Que quiere decir? Simplemente le di una oportunidad para vivir feliz.

—Eres tan amable. Pero tan tonto— respondió—. Debes entender algo. Ese mundo, tu mundo, no soporta la presencia del Hollow Knight— continuó ganando la atención absoluta del peliverde mientras su cuerpo se tensaba un poco—. ¿Has pensado en por qué no es tan fuerte como cuando lo viste en sus memorias?

Izuku dudó, había observado su vida, y si bien no fue toda su vida, podía comprender la verdadera fuerza de la vasija. El día de U.S.J, cuando luchó contra él, no estuvo ni de cerca a su 100%. Debía admitirlo sin importar su fanatismo de héroes. La vasija era posiblemente la existencia más poderosa de su mundo.

—Parece que si lo has pensado. Tu mundo lo sujeta a sus leyes, nunca será lo que fue. El ni siquiera debería vivir— soltó la bomba, esa última declaración le hizo recordar el accidente de su intento de suicidio, él tampoco debería vivir, si lo hace es gracias a la vasija—. Tú tampoco deberías seguir viviendo.

—No entiendo...

—No. Lo entiendes, solo no quieres creerlo. Las leyes de tu mundo no permiten regresar a la vida a los que ya partieron, la existencia de la vasija causó un error, por eso comparten un cuerpo, por eso uno "duerme" mientras el otro esté "despierto".

—¿Eso... Qué significa?

De pronto una sensación de ansiedad lo invadió en el pecho, sentía la presión de su pecho al respirar, le dolía respirar y escuchaba justo al lado sus latidos. Mas sus ojos se mantenían fijos en el sarcófago, intentando ser fuerte, mostrando su determinación.

El Caballero BlancoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora