Capitulo II. Página XLIII.
—Así que... Aquí acaba mi turno...— pensó Izuku mientras veía a la nada.
Su cuerpo flotaba, mas no podía identificar en qué sentido estaba flotando, ¿Estaba de cabeza? ¿Boca abajo quizás? No podía afirmar ni negar cualquier opción, fue una sensación bastante extraña.
—Haa. Bueno, ahora la vasija podrá terminar con esto. Vessel es más indicado que yo.
Miró a su alrededor, no había nada, nada de luz, nada de oscuridad, literalmente nada, algo que no puedes imaginar, pero lo estaba presenciando. Se acurrucó como pudo, llevand sus rodillas al pecho para después abrazarlas. Suspiró, ¿en qué parte de su vida todo comenzó a descarrilarse? Realmente no necesita una respusta, él l conoce, pero quiere una excusa, una mentira que le haga creer que su opinión importa, al menos en su propia vida.
¿Cuantos minutos podría decir que pasaron? ¿5, 10, 20? La sensación del tiempo realmente era diferente, el tiempo suficiente para pensar, lo suficiente para seguir escuchando a sus excompañeros de la secundaria, debería dejar el pasado atrás, si, debería hacer eso. Si se encontrara con uno de sus excompañeros, ¿se molestaría? ¿Se paralizaría? ¿Trataría de pelear o solo pasaría de largo? Se ha vuelto fuerte, para bien o para mal, él ya era alguien fuerte fisicamente, pero su mente aun no lo era. A veces deseaba estar hueco.
—¿Qué haces aquí? Deberías estar tomando mi lugar— sintió una mano aferrarse a su hombro, no había necesidad de girarse, sabía de quien era esa mano.
—Lo haré.
Izuku le dirigió la mirada, Vessel con el cuerpo de Izuku pero mas pálido, menos expresivo, más sereno. Lo miraba con una soledad que él comprendía. Se sintió como un tonto, de todos, él mismo parecía conocer ese sentimiento mejor que nadie, capaz de comprender mejor a la vasija.
Se sintió enfermo al pensar en odiarlo, en estar celoso de él cuando él mismo había sufrido, incluso más que sí mismo. En este mundo consiguió lo que nunca tuvo, libertad, él está siendo dueño de sus propias decisiones. Estaba siendo rodeado por gente que lo quería, como Asui, Kirishima, incluso Yaoyorozu, la "princesa" de la 1A se relacionaba amistosamente con él. Solo estaba viviendo su vida.
«Me haré fuerte y devoraré a tu hijo»
Esas palabras aún taladraban por su mente, aún sentía el peso de dichas palabras y de cierta forma aún quería cumplirlas. Quería demostrar que no era inferior, que merecía su existencia, que tenía un propósito. Mordió su labio inferior, saboreando el metálico sabor de su sangre recorrer por su lengua, no tenía cara para él, incluso cuando usaban el mismo rostro.
—Vessel... Yo...
—No digas nada. Lo sé. Lo sé todo, Midoriya.
Izuku lo miró con miedo en sus ojos, no esperaba que se enterara de otra forma que no sea por él mismo. Esperaba un rechazo, un reclamo, lo que sea para quedar iguales; el rostro de Vessel siguió sin cambiar, esa mirada inexpresiva resltó ser inesperadamente cálida.
—Esa persona dejó escapar palabras que nunca debieron pronunciarse. Debes saberlo: si aún camino por este mundo, es gracias a tu luz. Y si el destino exige un tributo, que mi sombra se ofrezca silenciosa antes que tu claridad se quiebre.
Vessel lo miró con la misma inexpresividad, pero en medio de ese rostro en blanco, un trazo curvo se dibujaba sutilmente debajo de su nariz. Una sonrisa tímida pero sincera, unas manos frías pero que ofrecen el calor de su fé en él, y al final, su voz que reflejaba su experiencia, su sabiduría.
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El Caballero Blanco
Fiksi PenggemarPure Vessel al morir de alguna forma llega a Bnha en el cuerpo de Izuku. En otras palabras Izuku con los poderes de Pure Vessel
