Capítulo II. Página XLVII.
-Puedo... ¿Puedo matarlos?
Una pregunta dicha de forma tan inocente. Aizawa que luchó contra viento y mar para encontrar a su alumno, no esperaba verlo de esa forma; su desesperación se mostraba en sus ojos, tenía una inmensa sed de venganza. Quiso decir algo pero simplemente no podía, la presión que emanaba el chico era demasiada.
Izuku se giró hacia la gran compuerta, ignorando el gas que se filtraba por la ventilación. Rayos oscuros emanaban de su alrededor mientras apuntaba su palma a la gran puerta a unos metros de él.
-Por favor, quédese detrás de mi. No quiero que usted muera.
-Midoriya -finalmente pudo pronunciar algo-. Lo que pasó, no fue tu culpa.
-Lo sé -respondió secamente-. La culpa... Es de ellos...
-Midoriya, ¿eres consciente de lo que estás diciendo?
Pero no respondió, ni siquiera volteó a verlo. Su mirada, fija en la gran compuerta que obstruía su camino, se acercó para tocarla. El frío metal en sus dedos. Los rayos oscuros disminuyeron un poco. ¿Qué estaba pensando? Él quería ser un héroe, y él sabía lo que implica. Luchar contra el mal nunca terminaba bien, el lado de los héroes era más propenso a sufrir que los villanos. Pero aún así, su mente quería fijarse en una cosa.
-No puedo pensar en otra cosa, sensei...
Su voz, tan rota como el cuerpo que yacía tirado a unos pasos de Aizawa. En un momento, la compuerta se elevó lentamente, se abría mientras dejaba entrar el ruido de un grupo de guardias listos para someter a Midoriya.
-Hablaremos de esto luego. Primero debemos salir de aquí -declaró, poniéndose frente a Izuku.
-Bien.
En cuanto la compuerta se elevó lo suficiente para mostrar las botas de los guardias, Aizawa usó su arma de captura para tumbar a algunos guardias desde el otro lado, fácilmente los noqueaba dando un golpe en sus partes íntimas.
-¡Nos están esperando, separense!
Con una coordinación militar se separaron mientras se escuchaba como alistaban sus armas. Aizawa hizo lo mismo y preparó la pequeña pistola que había robado. Izuku observaba mientras tanto, apartado de la compuerta, admirando la preparación de su maestro. Miró su propia mano, necesitaba ayudar en esa situación sin ser una carga.
El alma fluía por sus venas y arterias partiendo desde su corazón, repitiendo la misma sensación cálida que sucede al hacer algún movimiento con el alma; podría volverse adicto. El alma se agrupó en su mano, sentía como se drenaba su alma restante exponencialmente, cuando el drenaje se detuvo, el alma comenzó a tomar forma. Una hermosa katana blanca, con una cinta blanca colgando de la empuñadura.
-...Podría matar con esto -se dijo en un susurro mientras miraba con atención la punta de aquella arma-. Pueda o no hacerlo... No servirá de nada si muero aquí.
Caminó lentamente hacia el lado de su profesor. La compuerta ya se había abierto a más de la mitad de un adulto y se mostraban los guardias al otro lado de la compuerta detrás de objetos solidos mientras los apuntaban con sus armas; algunos estaban en el frente listos para el combate cuerpo a cuerpo.
-¿Qué harás, chico? -preguntó Aizawa.
-Sobrevivir.
Izuku inició el combate dirigiéndose contra aquellos en la entrada. El zumbido de su katana que cortaba el aire se dirigía hacia el costado de uno de ellos. Un clank retumbó por el lugar, el guardia sonreía mientras ponía fuerza en una daga que bloqueaba la katana de Izuku. Otro guardia se acercó a Izuku, pero Aizawa lo detuvo con su arma de captura.
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El Caballero Blanco
FanfictionPure Vessel al morir de alguna forma llega a Bnha en el cuerpo de Izuku. En otras palabras Izuku con los poderes de Pure Vessel
