Capítulo II. Página XLIX
~La oscuridad no es un vacío donde las cosas mueren; es el carbón antes del diamante.~
~Es el lienzo absoluto que aguarda, en silencio, el permiso de la primera chispa para existir.~
~No hay mayor honestidad que la negrura, pues en ella no existen las sombras que proyecta la mentira de la luz.~
~Imagina un mar de tinta, denso y eterno, donde el cuerpo es un peso que ya no sabe flotar.~
~No te ahoga la falta de aire, sino el peso de quien finges ser. En este abismo ciego, la identidad es un lastre~
~Deja de nadar, desciende a tu propia sombra.~
~Pues solo en el punto donde el ojo se rinde, encontrarás el reflejo que no puede mentir.~
~Tu rostro, por fin, sin la máscara.~
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Bip. Bip. Bip.
—Ese sonido... Lo conozco muy bien —pensó Midoriya. No necesitó abrir los ojos; la falta de sentido, la falta de respuesta, los bips que taladraba en su sien—. Así que ha acabado todo.
Abrió los ojos, la luz lo lastimaba un poco pero con parpadear unas veces se acostumbró rápido a la iluminación execivamente blanca. Se acomodó en su camilla, tratándo de evaluar su estado; lo primero que notó fue la cicatriz en su brazo derecho.
—Ese kosei es demasiado para mi... Por ahora —pensó mientras acariciaba su cicatriz con suavidad, casi como si al hacerlo sin cuidado se volviese a abrir.
La puerta abrió, llamando su atención. No estaa preparado para ver lo que cruzó la puerta, sus ojos no daban crédito a lo que veían.
—¡Yo! Midorya-kun —saludó Iida, sin embargo, se encontraba en silla de ruedas.
—I-Iida... Kun... —observó como su amigo cruzaba al otro lado de su habitación con una manzana en un cesto junto a un cuchillo—. ¿Qué...?
—Veo que eres el tímido Midoriya-kun, y parece que nos han dado una paliza.
Izuku no tenía palabras, no era capáz de decir algo a su amigo, solo podía esperar a que él se abriera.
—Esto —señaló la silla de ruedas—. Es la consecuencia de mis acciones. Por ignorar lo más importante para un héroe.
Iida habló con una tranquilidad difícil de creer. Tomó el cuchilo del cesto junto a una manzana, comenzo a pelarla, deteniendo su charla en un silencio que Izuku teía interrumpir.
—¡Mira, un conejo! —mencionó, acercando un pedazo de manzana a Izuku desde el cuchillo—. Midoriya-kun... Aizawa-sensei me lo contó, lo que pasaste. Lo siento mucho.
La mirada de Iida tembló, ahora se dio cuenta, se esforzaba por mostrarse sereno frente a su él.
—Estoy seguro que quieres tomar la iniciativa para obtener... "Justicia", pero no te dejes llevar por la venganza —Iida dejó la manzana, apretando el cuchillo con fuerza—. La venganza nunca es buena... Lo aprendí a la mala, te mata por dentro, afecta tu alma. Es un veneno que te consume poco a poco.
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El Caballero Blanco
FanfictionPure Vessel al morir de alguna forma llega a Bnha en el cuerpo de Izuku. En otras palabras Izuku con los poderes de Pure Vessel
