Las cicatrices del pasado.

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Capítulo III. Página LXVI.

—Entonces, ¿cómo llegaste? —preguntó Izuku mientras le daba un sorbo a una bebida.

—Ugh, ¿acaso te tengo que contar todo? Usa ese maldito cerebro tuyo que tienes y piensa un poco —respondió Katsuki. La sorpresa de todos era tangible, se estaba comportando de cierta forma... Civilizada.

—Lo siento, no estoy en Yuuei ahora mismo, ¡no quiero pensar más allá de divertirme!

—Tch... Maldita bruja... —murmuró—. Esa invitación que me diste me permitió subir a otro avión. La influencia de esta cosa es jodidamente enorme.

Katsuki sintió una mano en su frente para su desconcierto, Izuku la había colocado ahí mientras lo miraba con una expresión de extrañeza, como si mirara un animal exótico o un evento improbable. Sus ojos emitían una curiosidad y fascinación apenas notables para alguien normal, sin embargo, Katsuki estuvo con él por más de once años.

—¿Qué...?

—No estás enfermo, ¿cierto? Estás actuando muy tranquilo.

—¡Ah, maldita sea! ¡Si no te gusta puedes ir a...! ¡Y meterte tus comentarios por el...! ¡Y... pwagh! ¿¡Quién mierda fue!?

Después de tantos insultos, la lengua de Asui fue quien lo interrumpió. La gente los observaba con una expresión de desagrado por la vulgar boca de Katsuki. Este solo estalló en ira queriendo acercarse a la ranita, pero una mano lo detuvo.

—Detente.

Fue una orden. Katsuki sintió un escalofrío por un segundo antes de girarse a Izku quien lo miraba con una expresión vacía. No, no era Izuku, o tal vez sí, pero él no ponía esa expresión. Se sentó nuevamente en su asiento devorando una rebanada de pie con rabia mientras murmuraba maldiciones a su madre por supuestamente "obligarlo a venir"

Tsuyu observó ese gesto de Izuku, no pudo evitar sonreír al saber quien era el causante del detenimiento de Katsuki. Sus miradas se cruzaron brevemente e Izuku asintió. ¿Quién lo diría? Una ranita con mariposas en el estómago, y no precisamente como alimento.

—Uhm... ¿Él siempre es así? —preguntó Melissa señalando a Bakugou recibiendo un "¿¡Qué mierda quieres!?"—. ¡Hiiik! N-nada...

—Bueno, puedo decir que está tranquilo —respondió Jiro—. Siempre está peleando con Midoriya, pero ahora parece Manso.

Melissa solo rió mientras observaba a los dos hablar nuevamente.

—Y dime, Shield-chan, ¿Conociste al otro Midoriya-kero? —preguntó Asui, aunque si te enfocas bien en su voz, podrías notar un cierto atisbo de desdén. Jiro rió un poco—. Se veían muy juntos en la expo.

—Oh, no, para nada. Solamente le mostraba el lugar, solamente eso. Pero... El otro Izuku no lo he visto, ¿cómo es? —preguntó con gran curiosidad. Asui al escucharla emoción de la chica sintió como si sujetaran su pecho en una presión asfixiante.

—¡Es fuerte! —gritó Uraraka haciendo gestos de golpes al aire.

—Bueno, es misterioso y directo —respondió Jiro.

—Es un gran líder, aunque es un poco aterrador —continuó Yaoyorozu.

—¿Y tú qué piensas de él, Tsuyu? —preguntó Melissa mientras apoyaba sus codos a la mesa y colocaba sus manos en sus mejillas. La miraba con una sonrisa, era tan inocente...

El silencio cayó sutilmente sobre la mesa, capturando incluso la atención de Uraraka y Jiro, quienes miraron a la ranita con ojos entornados, esperando el veredicto. Izuku, por su parte, casi se ahoga con el sorbo de su bebida, tosiendo levemente mientras sentía que sus mejillas se calentaban de golpe.

El Caballero BlancoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora