Capítulo II. Página LVI.
~En el jardín del orgullo, sembré espinas para que no caminaras~
~Te herí los pies con saña, para que el abismo no te reclamara~
~Creí que el lodo era refugio, que el insulto era una muralla~
~No busco el trono de gloria, ni la corona de los cielos~
~Busco rescatar los pedazos de un niño entre los hielos~
~Si mi brazo se quiebra en chispas, si mi rabia se vuelve herida~
~Es porque el precio de tu ausencia es el fin de mi propia vida~
~Que arda el cuerpo si es necesario para encender la victoria~
~Que se pierda el amigo, si así se escribe la historia~
~Mira la hoguera que crece para que el frío no te reclame.~
~No veo el fuego, solo veo una pieza moviéndose en mi tablero.~
~Si me arrojas al abismo, asegúrate de que el golpe sea eterno.~
~Fuiste el pecado que quise lavar con una armadura de espinas.~
~¿Cuánto de lo que fuimos queda en la red que hoy nos sostiene?~
~Queda el peso de la deuda, y el filo que el error nos entrega.~
~Solo el que entrega al hermano, rompe al fin el antiguo yugo~
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En el mundo onírico todo era tranquilo. El buscador de dioses hacia su trabajo, encontrar seres dignos de ese título. Cada cuerpo parecía estar cumpliendo con una función dentro de su conciencia colectiva.
—Algo estás planeando —acusó mientras se acercaba al rey pálido con brincos cortos—. ¿No te cansas de arruinarle la vida a ese pobre chico?
El rey pálido solo observaba sin reacción alguna al buscador de dioses, era como hablarle a la piel que abandonaba una serpiente, simplemente algo vacío.
—Que ironía, que el padre parezca más vacío que el propio hijo.
Sin embargo, no recibió respuesta. El rey se dió la vuelta y caminó sobre la superficie que se creaba debajo de sus pies con cada paso.
—¿Por qué me sigues? —preguntó el rey—. ¿Por qué sigues aquí? Moras en el mundo onírico, si, pero este lugar no es tu territorio.
—Lo sé. Es más obvio cuando llueve por su tristeza, cuando tiembla por su arrepentimiento o cuando se neblina por su duda. Este no es mi lugar, pero tampoco el tuyo —explico—. Si estoy aquí, es porque tú estás aquí.
El rey pálido lo ignoró, siguiendo su andar en calma como si no le afectara la presencia del buscador de dioses. Su alrededor se iluminó por un momento. El ambiente era lúgubre, un reino que se acercó a su destrucción peligrosamente. A lo lejos una figura avanzaba con gracia y elegancia, sus ataques eran astutos y precisos mientras subía. Un sentimiento de culpa crecía mientras observaba a esa figura.
—Midoriya-shonen, Todoroki-shonen, Bakugou-shonen, ¿entienden las reglas? —preguntó All Might con una sonrisa—. Yo seré el villano y ustedes tienen dos opciones para aprobar, ya sea derrotándome, o escapando de aquí.
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El Caballero Blanco
FanfictionPure Vessel al morir de alguna forma llega a Bnha en el cuerpo de Izuku. En otras palabras Izuku con los poderes de Pure Vessel
