Capítulo III. Página LXIX.
~El océano tiembla en la cuenca de mis ojos~
~un oleaje de rabia que el silencio no frena
~se atrevieron a tocar los sagrados despojosde la única luz que mitigaba mi pena~
~¿clemencia piden al dios que he maldito?~
~Hay un veneno sutil que recorre la garganta~
~Desarma los puentes que construyeron las manos~
~Un eco de piedras en una casa de vidrios~
~Un orgullo madito que corona lo deshecho~
~Y corona al silencio en su propio delirio~
~No busca justicia. Tampoco razones~
~Solo el frío placer de partir corazones~
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Un océano de tristeza, un mar de rabia. El autocontrol se fue de sabático, no había algo más fuerte que su instinto de acabar con aquellos que tocaron cada fibra esmeralda en su madre. El océano temblaba, reaccionando a sus emociones, vibraba tratando de relajar esos ojos que se perdían en el vacío.
—Se atrevieron... —susurró.
La oscuridad a su alrededor burbujeaba; su consciencia, dividida en dos, se unía en un pensamiento. Se atrevieron.
—Madre...
Cada rayo de luz que se filtraba en el abismo desaparecía gradualmente, siendo consumidos por la negrura que parecía comenzar a cobrar vida.
—¿Puedo...?
—Yo lo haré.
—Pero yo...
—Yo lo haré.
Su mano se extendió hacia el único reflejo de luz que ondeaba en la "superficie" del abismo. Esa mano viajó con total calma, extendiéndose más, y más; hasta que sujetó algo, algo blando con una protuberancia un poco dura, pero a la vez frágil. La otra mano hizo el mismo gesto, se extendió hasta sostener lo mismo que su gemela.
¡Bang!
El ruido sordo de un cuerpo caer sacudió cada pensamiento, cada plan. Un funcionario había perdido la vida por tratar de exigir un mejor trato.
¡Bang, bang!
¿Consideración? ¿Clemencia? ¿Qué nombre recibe enviar al resto de la familia para no dejar en soledad el alma del difunto?
—I-Iida-kun... —susurró Uraraka asustada mientras sujetaba fuertemente la base de su vestido sin importarle que se levantara un poco.
Iida apretó fuertemente la mandíbula, las venas se resaltaban en su cuello por impotencia, deseaba su kosei, necesitaba su kosei. ¿Qué haría con su kosei? Se preguntó. La respuesta era simple, nada, no podría hacer nada.
—¿Q-qué está sucediendo? —se preguntó Jiro, luchando furiosamente para tratar de mantener la calma—. Midoriya...
El susurró de Jiro se ahogó en su propia garganta, incapaz de salir más allá que de entre su dientes. Instintivamente extendió sus jacks por debajo de su vestido para después clavarlo en la superficie, buscando un ritmo, una frecuencia, un corazón.
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El Caballero Blanco
FanfictionPure Vessel al morir de alguna forma llega a Bnha en el cuerpo de Izuku. En otras palabras Izuku con los poderes de Pure Vessel
