Un miedo vacío

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Capítulo III. Página LXV.

~¿Cuántos silencios significan tu dolor?~

~¿Cuánto dolor significa tu valor?~

~¿Cuánto valor significa tu coraje?~

~¿Cuánto de ti es verdad?~

~Las cigarras lloran ante tu silencio~

~El sol se oscurece ante tu coraje~

~Y mi corazón se detiene ante tu mentira~

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El silencio era ensordecedor entre los presentes. All Might no tenía su clásica sonrisa reconfortante que siempre te hacía sentir seguro, no, tenía en su rostro la preocupación tallada en cada arruga.

David se encontraba en un dilema, por una parte sentía una dicha en descubrir una "anomalía" en el mundo, quería profundizar en ese tema tan tentador; los kosei siempre fueron fascinantes para él, después de too habían de todo tipo que manipulaban ciertas cosas en la física o biología humana, pero él, Izuku poseía un kosei que iba más allá; la hambruna de conocimiento era insoportable para un científico. Pero había algo que le impedía suplicarle a Izuku sobre hacer estudios en él —además de lo ilegal y moralmente dudoso que es meter a un menor de edad en experimentos—, más bien el miedo de alterar un poco su inexplicable equilibrio.

Melissa solo observaba a Izuku, no con miedo, no con curiosidad; había tristeza en sus ojos. Una chica que en su momento soñó con ser heroína, tener su kosei y salvar a las personas como su inspiración, su tío Might, pero que la realidad la empujó a un abismo de decepción. Actualmente había superado esa decepción, sin embargo, la curiosidad de tener un kosei de vez en cuando la acosaban en sus noches en vela cuando hacía sus investigaciones o proyectos. Mirando a Izuku, sintió tristeza, no todos los kosei son buenos y, en su experiencia, el kose de Izuku se parecía más a una maldición que a un don.

—Midoriya. Es mucho que digerir —mencionó David, pero sentía un nudo en la garganta, el chico estaba "ido", mostraba signos de shock y por supuesto que no podía culparlo—. Por favor, ve a explorar la I-expo. Melissa, por favor muéstrale los alrededores —Melissa seguía en su mundo, observando al peliverde que miraba a la nada con mil y un cosas en su cabeza—. Melissa.

—¿Uh? ¿Decías, padre? —preguntó Melissa. David suspiró un poco divertido pero no le molestó repetirle su petición—. ¡Oh, por supuesto! ¡Vamos Izuku!

—¿Quieres que tome tu lugar?

Izuku guardó silencio, pero esta vez, no producía ni un ruido más que el de su respiración, incluso su mente que siempre se encontraba en constantes murmullos y reacciones, estaba en silencio.

—Acompaña a la chica

—...

—Izuku. Acompaña a la chica, no te asustes por cosas inútiles. Somos uno, somos luz y vacío. No nos pasará nada, no es posible.

Izuku reaccionó un momento, sus palabras se arrastraron por su pecho lentamente hasta que lo sintió latir. El palpitar tranquilo era un consuelo, era un ancla que lo hacía enfocarse en él. Bajo un pesado suspiro, miró sus manos con detenimiento.

Estaré bien... —murmuró—. Muy bien, Shield-san. Por favor, sé mi guía.

El bullicio de la gente llenaba la cabeza de Izuku, alejándolo de las preocupaciones por el momento. Melissa había sido lo suficientemente amable para no preguntarle algo acerca de lo sucedido, aunque él sabía que tenía curiosidad, no estaba de humor para lidiar con preguntas sobre sus sentimientos.

El Caballero BlancoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora