Capítulo III. Página LXXXIX.
Aizawa meditaba junto a sus alumnos. Ambos chicos estaban inconscientes mientras que él los vigilaba. La advertencia de Jiro aún estaba fresca en su mente, habían pasado dos horas desde entonces, pero no había mostrado señales de algún peligro.
Entre los arbustos, cerca del punto donde estaban, Aizawa notó la aproximación furtiva de Kota. El niño caminaba desconfiadamente, regalándole a Aizawa una mirada cautelosa. Su andar era lento, arrastrando sus pies en la tierra, después miró a Izuku, dormido junto a la roca. El sudor parecía deslizarse por su rostro. Se acercó hasta sentarse frente a él y mirarlo con curiosidad, como si fuese alguna criatura extraña.
—¿No deberías estar con tu tía? —preguntó Aizawa. El chico ni siquiera se dignó a mirarlo de vuelta, solo apretó los puños y respondió.
—Eso no te importa —Aizawa solo suspiró.
—Tienes razón, no me importa. ¿Qué haces aquí?
Kota dudó en responder. Por un segundo pensó en decirle una grosería e irse de una vez, después buscaría a Izuku, pero no lo hizo, quería saber sobre ese chico que descansaba en la roca como si tuviese una pesadilla, y temía que fuese incómodo hablarlo, después de todo era lo mismo para él.
—Yo... Quiero saber más de él —gruñó, tragándose su orgullo sin mirar a Aizawa—. Quiero saber... Su historia.
Aizawa lo observó con curiosidad una ceja se alzó levemente ante la inesperada respuesta del niño. Por lo que sabía, Kota odiaba a los héroes a raíz de su rencor a un villano que le quitó a sus padres en un patrullaje. Los Water-Horse, héroes bondadosos y queridos. Los padres de Kota. Desde entonces, cuando coincidía con las Pussy-cats, de vez en cuando llegaba a ver al chico.
—¿Su historia, dices? ¿Qué quieres saber? —preguntó Aizawa por formalidad, estaba seguro de saber lo que él quería saber, pero quería escucharlo de la boca del chico.
—¿Por qué quiere ser un tonto héroe? —respondió mientras apretaba más los puños—. Él ya perdió a su madre... Entonces... ¿Por qué?
Aizawa dirigió su mirada al cielo, pensando en un antiguo compañero. Estaba seguro de que él podría darle una respuesta que lo hiciera cambiar el semblante oscuro que siempre colgaba en su rostro. Pero no estaba. Estaba él, y nadie más en ese momento. Miró al chico por el rabillo del ojo, pensando en qué responder, pero solo salió un suspiro.
—Midoriya... No estoy seguro de cuál sea la respuesta a tu pregunta, Kota. Sin embargo te puedo decir que él mismo se tortura cada momento desde ese día —se tomó un momento para que Kota entendiera sus palabras, además de buscar las palabras adecuadas para él—. No busca ser un héroe por gloria o por algún cliché así. Tal vez busca ser un héroe ahora más que nunca para sobrellevar esa carga. Su tragedia no lo hizo rencoroso, pero tal vez sí lo hizo peligrosamente emocional. ¿Eso responde tu pregunta?
Kota pensó en eso. Mientras más escuchaba, más se frustraba. Eran tan similares, pero también muy diferentes. Se levantó con la mirada baja, retirándose de una realidad ajena a la suya. Aizawa permitió su marcha, no tenía el derecho, ni la obligación de hacer lo contrario, pero solo se mantuvo de brazos cruzados, esperando la partida del chico.
El chico desapareció entre los arbustos, dirigiéndose a su propio escondite.
—U-ugh —escuchó el quejido, por lo que dirigió su mirada hacia Jiro, quien comenzaba a despertar.
—¿Jiro, te encuentras bien? —preguntó el profesor.
Jiro solo se sostenía la cabeza como si sufriera la peor jaqueca del mundo. Trató de distinguir a su alrededor, notando que estaba al lado de Izuku junto a la gran roca. Al otro lado, a más distancia, Aizawa se encontraba observado lentamente.
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El Caballero Blanco
FanfictionPure Vessel al morir de alguna forma llega a Bnha en el cuerpo de Izuku. En otras palabras Izuku con los poderes de Pure Vessel
