Capítulo III. Página LXXV.
Las aves, animales capaces de alcanzar la libertad anhelada a través del viento y las alturas.
Existe una historia de dos aves. Una de ellas nunca practicó el vuelo por lo que nunca pudo volar. La otra ave practicó día y noche, pero sus alas estaban dañadas y nunca lo logró.
El ave que escogió no volar le pidió a la otra ave que dejara de intentar, el día que saltara del nido sería su muerte.
"Dime. ¿Algún día podré volar?"
El ave no respondió, volteó su cabeza y le dió la espalda. Esa respuesta fue suficiente para la otra ave y seguir intentando, pero nunca lo logró.
Los años habían pasado. El ave que se recluía terminó aprendiendo a volar. Volar era un instinto en ellas, no podían negar su naturaleza. La otra no tuvo tanta suerte; veía a su amiga volar felizmente aunque sea a corta distancia, eso la llenaba de envidia, de celos, y frustración.
"¿Qué pasa pequeña? ¿Por qué no eres libre como tu hermana?"
Un tercero llegó, observando el nido donde se encontraba la pequeña ave.
"No es mi hermana. Y no puedo volar"
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El viento se había calmado, a sus pies, Wolfram se encontraba acabado; sin el dispositivo que dopaba su kosei, era una cáscara sin suponer ninguna amenaza. Su mirada era pesada, detrás de ese casco había mucha rabia contenida. Su brazo se levantó por encima de su propia cabeza, apuntando el proyectil que antes lo amenazó hacia su creador.
—¿Así que acabarás con el trabajo? ¡Ja! Yo sabía que alguien como tú no podría ser un héroe. Esto explica el interés constante sobre ti.
—¿Por qué sigues hablando? —preguntó con esa voz atemorizante que había usado antes—. Los muertos no deben hablar.
Wolfram amplió su sonrisa, disfrutaba meterse con el chico. El arma bajó con fuerza, pero fue detenido.
—¿Qué haces? —preguntó Izuku mientras sostenía su propio brazo.
—No te dejes consumir —respondió Vessel con su propia boca.
Melissa los observó, Izuku forcejeaba contra su propio brazo luchando contra la tentación de acabar con todo de una vez.
—Padre, por favor llama a seguridad —pidió Melissa mientras se acercaba a Izuku.
—Ten cuidado —respondió, pero por dentro le causó gracia, después de todo su hija arriesgó su vida para llegar hasta este punto.
Melissa se detuvo a un metro de ellos. El aire alrededor de Izuku seguía vibrando con esa estática que recorría su piel que tenía su cabello ahora alterado, y el casco de alma reflejaba los destellos de la tormenta.
—¡Midoriya! —exclamó Melissa, alzando la voz para romper el trance del forcejeo—. ¡Tienes que detenerte! Wolfram no importa ahora. ¡Tsuyu-chan y Uraraka se están quedando sin aire en la sala de seguridad!
La mención de los nombres de sus compañeras golpeó a Izuku como un balde de agua fría. El brazo que apuntaba el proyectil hacia Wolfram dejó de temblar; la voluntad de salvar vidas aplastó instantáneamente el deseo de venganza
Izuku dio un paso al frente, agarrando a Wolfram por el cuello de su abrigo con su mano libre. El casco de alma se acercó a centímetros del rostro ensangrentado del terrorista.
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El Caballero Blanco
Fiksi PenggemarPure Vessel al morir de alguna forma llega a Bnha en el cuerpo de Izuku. En otras palabras Izuku con los poderes de Pure Vessel
