Capítulo III. Página LXXXIII.
—Entonces que así sea.
Vessel, con su actitud calmada y serena continuó con una patada al costado de Izuku, mandandolo a chocar con un muro. Izuku terminó en el suelo, sujetándose por el dolor que sentía, era un dolor indescriptible, no por ser demasiado fuerte, si, solía mucho, sin embargo ese dolor era diferente; la quemadura te ofrece el ardor, el picante te ofrece picor, una cortada duele, un golpe duele. Eran dolores a los que estaba acostumbrado, ¿pero qué sucedía aquí? ¿Dolía? ¿Ardía? ¿Picaba? No lo sabía con exactitud, y no tenía tiempo de pensarlo a profundidad.
Izuku levantó su mirada, el lugar se había iluminado por completo, dejando atrás ese oscuro lugar en busca de su alma. Estaba entre los muros del palacio blanco, sin embargo, se veía más majestuoso.
—¿Es el mismo palacio que presencié? —se preguntó en voz baja.
—Este lugar era prácticamente mi habitación, Izuku —respondió, adivinando los pensamientos del chico por su expresión—. Toda mi vida tuvo un propósito. Ser un contenedor. Una vasija perfecta capaz de contener el poder de un dios.
La habitación comenzó a atacar a Izuku. Sierras surgían del piso donde se encontraba recuperando el aliento, obligándolo a evitarlas de un salto. Izuku aterrizó con torpeza, pero se reincorporó en una posición de guardia, esperando cualquier mínimo cambio que lograra apreciar.
—Esta batalla... Puede que sea la más difícil que haya tenido. Es Vessel, tiene años de entrenamiento perfeccionando su técnica, poder y sentidos. Comparado a él, no soy nada —pensó mientras se mordía el labio inferior—. Pero necesito demostrarle. Le demostraré que soy capaz de usar el vacío...
Vessel dio unos pasos. Tap. Tap. Tap. De pronto hubo un silencio, la vista de Izuku no procesó lo suficientemente rápido para notar el momento en el que Vessel dejó de estar en la posición que observaba. En cambio sintió algo empujar su espalda. Algo giró sobre su espalda, sintió algo invadir su cuerpo, pero no pudo girarse a verificar la intrusión, algo se lo impedía. No le tomó mucho descubrir que era; inclinó su cabeza hacia abajo y lo notó. El aguijón de Vessel lo había atravesado en el lugar donde se supone que estaba su corazón.
—¿Qué... Fué...? —incapaz de sentir incluso el dolor, se desmayó. Cayó al suelo en un ruido sordo antes de que sus ojos perdieran su brillo.
—Levántate —escuchó a la lejanía. Sus ojos se volvieron a abrir ante esa simple orden, como si su cuerpo se moviera por su cuenta, sin tomar en cuenta la conciencia de Izuku—. De nuevo.
—¿Eh? —se preguntó, pero no hubo espacio para duda. El mundo comenzó a dar vueltas, giró en distintos ángulos, y de alguna forma, lo observó. Su cuerpo estaba cayendo de rodillas, inerte hasta el suelo. La oscuridad de nuevo consumió su vista.
—Levántate —escuchó nuevamente, la orden con la que recuperaba la conciencia y volvía a abrir los ojos.
—¡Argh! ¡Aahh! —gritó esta vez. Una punzada creció exageradamente en su pecho, sintiendo como ardía igualmente, tumbándolo de rodillas. Sus pupilas vibraban erráticamente mientras que su respiración se agitaba desenfrenadamente—. ¿¡Q-qué es esto!?
—Levántate —repitió.
Sin darse cuenta volvió a abrir los ojos. Esta vez cayó sobre su trasero mientras con una mano se sujetaba el pecho que se agrandaba y se cotraía sin cesar. El sudor recorría su rostro, había líneas que formaban bifurcaciones en sus brazos del líquido.
—Estoy muriendo —concluyó Izuku mientras observaba a su hermano de pie, a metros de él.
Una postura elegante, un agarre firme en su arma, una mirada que no mostraba ninguna duda. No había duda, no estaba frente a su hermano, estaba frente al Hollow Knight. Sintió gran admiración por ese ser que se encontraba frente a él, su hermano era realmente fuerte. Pero también sintió miedo de su propio hermano, era inevitable. El humano no es capaz de procesar el estrés de la muerte, solo ocurre una vez, causando que se apague el cerebro; por eso, la mente de Izuku en este momento se estaba fragmentando de alguna forma, tratando de aliviar el estrés con reacciones involuntarias en su cuerpo.
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El Caballero Blanco
Hayran KurguPure Vessel al morir de alguna forma llega a Bnha en el cuerpo de Izuku. En otras palabras Izuku con los poderes de Pure Vessel
