Las venas se resaltan en William tanto como Andrew, ambos se miran desafiantes, como si estuviesen en el mismo coliseo dispuestos a pelear.
—No deberías de hablarle así a Jennifer, sin ninguna razón aparente para que te molestes —mencionó Andrew, logrando que William arrugue su entrecejo.
—¿Qué rayos te sucede? Tú no puedes decirme a mí como debo tratar a Jennifer, ella es la culpable de que le discuta, ¿acaso no viste lo que hizo sin consultarme? —cuestionó, haciendo enojar a Andrew. Un sollozo se me escapa y bajo la mirada soportando el deseo de gritar.
—Ella no debe consultarte nada, ya que quién le pidió que te hiciera esa sorpresa fui yo. William, pensé que tu eras mas comprensible, pero veo que no es así.
Levanto la mirada y veo a William sin poder parpadear por las inesperadas palabras de su amigo, no se esperaba la reacción de Andrew, pero yo ya no soporto esto, que todos tengamos que pagar con humillaciones por el bien que hacemos.
—¿De verdad fuiste tú quién hizo esto?, o sea, ¿Jenny no tuvo que ver en nada?
Yo me levanto hecha furia del sofá, debo irme de este lugar, no aguanto tantas discusiones. Dios mío, mi cabeza va a explotar.
—¿Sabes algo, William? Ya estoy cansada de que siempre me humilles y me discutas por todo el bien que hago. No quiero verte, me largo de tu maldita casa.
Tomo mi bolso y con apuros corro de este lugar.
—¡No, Jenny, espera! —exclamó William y no me detengo hasta tocar el cerrojo de la puerta, pero antes logro escuchar a Andrew:
—¡Basta William! —le detiene—, déjala ir, eres el culpable de todo.
Fue lo último que pude escuchar antes de desaparecer de ese lugar.
Sigo por el pasillo de este edificio, con el corazón estrujado de dolor, cuanta importancia siento en este momento. Me detengo ante el ascensor y entro, tocando con un acto de nerviosismo cada botón hasta ubicar el correcto. La puerta se cierra y me ubico en una esquina, sollozando por lo ocurrido, con la garganta seca y labios húmedos de lágrimas.
El ascensor se abre en la zona de estacionamiento y limpio mis lagrimas antes de entrar a mi auto.
—¡Jenny, espera! —escucho a Andrew con una voz cansada—. Jenny, tenemos que hablar.
Andrew me toma del brazo y me detiene justo cuando iba a abrir la puerta de mi auto. Volteo y encuentro sus ojos aguados, con esa mirada de preocupación.
—De-jame Andrew, tengo... Tengo que irme. Ya no puedo seguir en este lugar —respondo con híspidos, ya que he llorado mucho. Me siento muy avergonzada ante él, ¿qué pensará de mi?
—No te dejaré ir sola, mira la hora, es tarde. Por Dios, yo te llevo a tu casa y así me aseguro que llegues bien —suplicó soltando mi brazo. Niego con mi cabeza, no quiero que él ni nadie me lleve, solo quiero estar sola.
—No Andrew, quiero estar sola, lo siento, pero debo marcharme.
Saco la llave de mi bolso y me giro para abrir, pero Andrew se ubica a mi lado y me la arrebata de la mano. ¿Qué carajo le pasa a este hombre?
—No irás para ningún lado sola, te llevaré o te quedas aquí. Te he dicho que es peligroso que andes sola por la calle.
No quisiera pensar que tiene algún trauma con que una mujer salga de noche a la calle. Mi cabeza está hecha un lío, no sé que hacer pero lo único que sé, es que no pienso quedarme en este lugar un minutos más.
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El amigo de mi novio
RomanceCuando Jennifer conoce a Andrew, el mejor amigo de su novio, descubre que toda su vida estaba al lado de la persona equivocada, y Andrew podría demostrarle que a veces el amor podría nacer de dos personas prohibidas. 〰️〰️〰️〰️〰️〰️〰️〰️〰️〰️〰️〰️〰️〰️〰️〰...
