capítulo 41

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Arrugo mi ceño al mirarla.

—Rubí, ¿qué haces aquí? —inquieto frunciendo el ceño. Miro su vestido negro, muy provocativo y luciendo su cabello suelto. Sin dudas está muy sexy.

—Oh, bueno, yo vine a visitar a William ya que los dos...

—Amor —le interrumpió Will, cruza por su lado y me abraza, pero no correspondo.—¿Por qué estas mojada? ¿Donde andabas?

Me mira a los ojos y respiro profundo, ¿como le diré todo sin que Rubí escuche?

—Tenemos que hablar a solas. Necesito decirte algo importante. —su entrecejo se arruga, y Rubí se aleja sin decir nada.

—Jenny —escucho a Andrew, lo miro y se acerca un poco exaltado como si estuviese corriendo para llegar aquí.

—¡Hey, amigo! ¿No andabas con Jenny? ¿Por qué llegaste solo? —lo miro incrédula.

—Quiero que me digas ahora mismo todo lo que me ocultan Andrew y tú— exijo, el mira a Andrew buscando explicación, y ya mi paciencia se está agotando.

—¿A que te refieres, amor? —preguntó haciéndose más tonto de lo que es.

—Leí el puto mensaje que le enviaste a Andrew, ¿qué secretos me ocultan los dos? ¡Ya paren de mentirme! Necesito saber porque me engañan, ¿por qué siempre le pides a Andrew que me convenza de que te perdone? —reclamó con mis mis ojos nublados, el mira hacía los lados y me toma de la mano.

—No sé  a que te refiere —me lleva de la mano y me alejo.

—¡No mienta! ¡Dímelo!  —insisto mirándolos a los dos, pero Andrew se mantiene en silencio. Rubí sale de la cocina con una taza de café en mano y nos mira curiosa.

—¿Qué sucede? —preguntó.

—Sucede que todos me mienten. William y Andrew me ocultan algo y no me lo quieren decir. Creo que no seguiré mi relación contigo, William —le digo y me doy cuenta que mis lagrimas delatan mi dolor.

—Es mejor que se lo digas William, ella tarde o temprano lo iba a descubrir. Se lo dices tú o se lo digo yo —advierte Andrew.

—No, yo se lo digo. Te diré porque no fui a la cena que me preparaste, te diré porque le pedi a Andrew que te llevara a dar un paseo. Espera...

camina hasta su cuarto y yo sollozo en silencio.

—No llores, nena, todo tiene una explicación lógica —me dice Rubí acariciando mi cabello. Suspiro y cierro mis ojos.

—Aquí está todo. Aquí están las razones por lo cual cuando te fuiste de viaje, estuve día y noche preparando esto, con la ayuda de Rubí —los miro y ella asiente convencida.
William coloca varios documentos en una mesa y un sobre encima.

—William  —dice Andrew y lo miro, el mira a William de una manera extraña y molesta—. ¿Qué se supone que es eso? —le preguntó, pensé que Andrew sabía.

—Es la sorpresa. Es nuestro secreto, ¿no lo recuerdas? —Andrew frunce el ceño y me mira abrumado.

—Eh..., si, creo... —se sentó un poco dudoso y su reacción me deja dudosa.

—Mira lo que hay en esos documentos y en ese sobre.

Me acerco a la mesa y tomo el documento, absorbo mi nariz y miro a William con temor. Mis manos tiemblan y abro la carpeta.

Por este medio se estipula que el apartamento que reside la señorita Jennifer Hamilton, mantiene los derechos legales y propio de su autoridad...

El amigo de mi novio Donde viven las historias. Descúbrelo ahora