capitulo 52

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Otro capítulo Hot 🥵🥵🥵

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Amanecí entres sus brazos, me sentí tan llena de él, tan completa con sus besos y cadas caricias.

Abro los ojos y me encuentro con sus  ojos grises mirándome, sonrío y él muerde su labio inferior con una sonrisa.

—Buen día, princesa —susurra.

—Buen día, príncipe.

Él acaricia mi mejilla y deposita un beso en mi frente.

—¿Cómo te sientes? —preguntó sonrojado.

—Bien, muy bien. —sonrío estirándome un poco.

—Te amo, hermosa —musita mirándome con ternura y hace que mi corazón vibre de emoción.

—Yo más.

—No, yo más —reitera.

—Creo que yo mas porque te soñé primero.

—No, yo te había soñado primero antes de conocerte —aclara.

—Pero no me amabas. —le saqué la lengua.

—Pero si te quería y no lo aceptaba. Desde que te besé no quería parar de probar tus labios. ¿Y sabes?, me siento tan feliz, he pensado que deberíamos quedarnos unos cuantos dias aquí, fuera de la ciudad, en donde nadie nos moleste,  ¿que dices?

—Me parece bien —respondo.

—Prepararé la bañera  para que juntos nos bañemos —me dijo saliendo de la cama y expando los ojos asombrada,  ¡oh Dios mío!, no tiene nada puesto. Me sonrojo y cierro los ojos volviendo actuar tímida.

—¿Te da pena verme? —inquiere y lo miro,  no puedo evitar mirar su tremendo... ¡joder! Me oculto la cara con la sábana y siento como cae sobre mí.

—Si me da un poquito de pena —digo y escucho su risa.

—No quiero que te sientas así, quiero que los dos nos conozcamos bien en todos los sentidos —murmura bajando la sábana y lo veo con una hermosa sonrisa plasmada en su rostro.

—Pero...

—Pero nada —besa mi nariz y me da un piquito en los labios.

Escucho  el bello sonido de las aves, las olas y la brisa. No perdería  este momento nunca.

Andrew ha  preparado la ducha y me trajo una toalla, me cubrí entera con un gran pena de que me viera desnuda completamente a pesar de que ya lo ha hecho. Él se envolvió la toalla en su cintura y caminó hasta el baño.

Nos cepillamos y me lavé la cara, en cuando volteo veo en cámara lenta como se despoja de su toalla y ese culo tallado por los mismos ángeles hace que muerda mi labio inferior y suspire enamorada.

—No creo que los dos cabríamos ahí —opino sosteniendo la toalla.

—Claro que si, solo debes estar pegada de mí.

Creo que estoy roja por imaginar cosas que podría hacer con él en la bañera. Aprieto  la toalla a mi cuerpo y suspiro pensando si le gustará mi cuerpo al verme desnuda. Con William no tenía problemas en hacerlo, pero es que con Andrew todo es nuevo.

—Entra —me pide y aprieto mis labios.

—Está bien, pero no mires —le pido y se ríe.

—Hermosa, ya te he visto y he andado tu cuerpo entero,  ¿que no conozco de ti? —inquiere, empezando  acalorarme. Él tiene razón,  pero es diferente.

El amigo de mi novio Donde viven las historias. Descúbrelo ahora