capitulo 37

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Cubro mi boca con una mano con lo que me ha dicho Andrew.

—¿Entonces tú...? ¡Oh Dios, Andrew! —me levanto dando vuelta de un lado a otro sintiéndome avergonzada.

—¿Qué pasa, Jenny? —preguntó como si no fuera nada de otro mundo.

—¿Cómo "qué pasa"? ¿Sabes lo que pasa? Me has visto desnuda, me desnudate y no te importó eso, ¿que más me hiciste? Seguro...

—¡Jenny,  por Dios!, ¿estás loca? ¿Cómo me dices eso? ¿Crees que soy capaz de aprovecharme de ti?  —reprocha y bajo la mirada mordiendo mi lengua, no puedo mirarlo y responder a su pregunta.

—No sé.

—¿Qué dijiste? Mírame... mírame a los ojos y dímelo. —me toma por mi mentón y me obliga a mirarlo, empiezo sentir una mezcla entre miedo y atracción a la vez—. ¿Crees que soy capaz de aprovecharme?

Su pregunta me afecta demasiado, sé que Andrew no es un hombre malo y confío en él.

—No Andrew. Sé que no eres así. Solo quiero saber cómo  me vestiste, ¿lo hice yo? —pregunto nuevamente en un estado de confusión; él bufa y camina hasta la cama.

—Cuando  te saqué del baño te envolví en toalla y te acosté en tu cama, te desperté y aún seguías inconsciente,  pero logré que te colocaras la ropa interior, y no te vi desnuda, yo salí del cuarto en ese momento. Al regresar estabas en ropa interior dormida, traté de despertarte, pero no lo hiciste. No me quedó de otra que colocarte tu pijama.

Mis mejillas arden  por la pena de que él me viera en ese estado,  ¿donde tenía la cabeza en el momento de embriagarme? Ah ya recuerdo, la tenía en William. En el maldito William.

—¡Ay Dios, siento! Que  idiota soy, no debí tomar tanto. —bajo mi cabeza intentando no encontrarme con sus ojos.

—No tienes porque temer. No te preocupes, te he visto en bikinis y para mí es lo mismo. La ropa es lo de menos.

¿¡Qué!? ¿Andrew me está hablando en serio? No puedo creerlo.

—No es lo mismo —ironizo y observo  con mas detalles lo bien que le queda la camisa.

-—Si lo es. Un bikinis es un panties  y un sostén, es lo mismo, solo que él bikinis tiene ciertos diseños llamativos y es un poco más explícito.

Empieza a poner los demás botones de la camisa y me quedo mirándolo fijamente.

—¿Me queda bien? —preguntó parándose de la cama.

—¿Eh?, ah, claro  que si. Te queda perfecto —murmuro relamiendo mis labios  superior y observo lo bien definido que se nota su cuerpo con esa camisa.

—Me encanta,  no la dejaré perder por nada —dice caminando hasta la cómoda y se mira en el espejo.

—Eso espero.

—¿Es tu crema de coco?

Me acerco y veo la crema.

—Si, ¿por qué?

Él la destapa y se unta un poco en sus manos para luego llevarlas a su nariz y oler profundamente.

—Me encanta este aroma —suspira  y sus mejillas se tornaron rojizas, jamás lo vi así.

—A mi me gusta tu perfume.

¿Qué carajo dije? No Jenny,  ¿por qué? ¿Estás loca?

—¿En serio? —inquiere elevando una ceja y me alejo de inmediato yendo hasta la sala, yo no puedo estar bien encerrada en un cuarto con Andrew—. Dime,  ¿de verdad te gusta? Puedo regalártelo si deseas.

El amigo de mi novio Donde viven las historias. Descúbrelo ahora