Cuando Jennifer conoce a Andrew, el mejor amigo de su novio, descubre que toda su vida estaba al lado de la persona equivocada, y Andrew podría demostrarle que a veces el amor podría nacer de dos personas prohibidas.
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Lo dejo con todos sus juegos en la sala bajo el cuidado de Selma, quien está lavando la ropa del bebé, pero a la vez ve una novela en la televisión.
Subo a mi cuarto para vestirme ya que antes pensaba salir de paseo. Me hice un cambio de look y creo que me quedó bien. He pintado la punta de mi cabello de un rubio cobrizo.
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Me coloco un pantalón de mezclilla y una playera negra. Al parecer va a llover y por eso saldré en mi auto, quiero llevar a Andrés a donde su madrina Sarah, quien ya esta emocionada por que en un mes será su boda.
Escucho el timbre sonar y seguro ella se habrá adelantado en venir. Recuerdo que la madre de Andrew vino hace dos meses y yo no estaba, estuvo a punto de conocer a su nieto.
Bajo para ver si todo está bien ya que peludito no deja de ladrar.
—Andrés, pequeño, ven aquí —le llamo y al entrar a la sala me quedo paralizada—. Andrew.
Dejo caer el bolso y mi corazón empieza a latir mas fuerte. El tiene a mi... a su... a nuestro bebé en sus brazos. Él me mira fruciendo el ceño y mira al bebé que al instante empieza a llorar. ¡Oh Dios! Respiro profundo y apenas puedo parpadear, creo que mi pulso se ha detenido o no sé, pero en cualquier momento voy a morir de la impresión que tengo al verlo ante mí. El hombre que amo está aquí y tiene a Andrés en sus brazos sin saber que es su hijo.
—Jenny —dice con un gesto de sorpresa plasmada en su cara. No pude dejar de ver lo fuerte que está, no ha cambiado. Lleva una camisa mangas largas color blanco y un pantalón de tela fina negro, con sus zapatos cerrados del mismo tomo.
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Mi bebé llora y me acerco a él, nerviosa estiro mis manos para que me lo pase, y él me lo da sin dejar de mirarme.
—Ya bebé, tranquilo. —trato de calmarlo, pero la que necesita calma soy yo.