capitulo 32

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Estoy en la empresa  con mis compañeros, ya es nuestro último día, todos esperamos con ansias al señor Jones.

—Buenos  días a todos los presentes, como ya sabemos es su ultimo día en esta empresa hasta nuevo aviso, les digo nuevo aviso porque estoy seguro que los volveré a ver. En el momento menos esperado surgirán nuevas propuestas, ampliaran su profesión en diferentes ciudades, pero iré directo al grano —exclama Steven  dando vuelta de un lado a otro, espero que esa oportunidad no me la brinden a mí de vivir tan lejos, no quiero ampliar mi conocimiento en otra ciudad.

—Quiero  agradecerle el labor que han hecho esta semana, todos se han esforzado, todos han demostrado su capacidad para esto, pero quiero darle  mérito a una persona que fue la primera en terminar todo, entregó  su trabajo un día antes de lo esperado, una chica muy inteligente y sobresaliente, Jennifer Hamilton, ¡felicidades!

Algunos  aplaudieron y otras me miraban de una mala manera, esto es realmente incómodo. Me levanto y camino a saludar al señor Jones, le doy mi mano y la estrechamos, así mismo hice con Luke y demás ejecutivos.

—Felicidades,  te lo mereces  —dicen cada uno de ellos. Pero al dirigirme hacía mis compañeros veo a Diego y Lety un poco enojados, de por sí son unos envidiosos.

—No quiero que todos se desanimen, luego de Jennifer, la segunda y tercera persona en entregar a tiempo su trabajo fueron Diego y Leticia, todos hicieron un excelente trabajo, ninguno han tenido mal calculo y eso me alegra —puntualiza Steven con alegría.

Luego de terminar la dichosa junta todos salimos para marcharnos pero él me detiene.

—Jennifer de verdad quedé encantado con la manera de hacer tu trabajo, espero volver a vernos mas adelante, que tengas  buen viaje.

Le agradezco y nos despedimos con un abrazo.

....


Me encuentro preparando mi equipaje, así saldría en la mañana para mi casa, pero lo raro es que ni Andrew y Sarah me han llamado, quizá estén en el club, llamaré a Sarah.

—Hola, bruja, ¿como estás?

—Eh..., Bien,  ¿y tú? —responde con un tono de voz desanimado.

—Bien,  ¿segura que todo está bien contigo?

—Si —respondió secamente.

—Y mi peludito,  ¿como está? —escucho  como respira profundo. Ahora siento que sucede algo.

—Ay Jenny, no sé como decirte esto, es que... Andrew no quiere que lo sepas, pero es importante que te enteres, no queríamos decirte para que no te preocuparas, pero... —pausa y mi respiración se acelera con el sonido de mi corazón acelerado.

—¿Qué pasa? ¡Dime, por favor!  —le exijo.

—Bueno,  en este momento Andrew está en la veterinaria,  porque... peludito está enfermo, amiga.

Tras  decirme eso mis ojos se llenan de lágrima y toco mi pecho con un dolor que no cesa de apuñalarme. Tengo que irme de aquí.

—Sarah por favor, dime que es broma, ¿cómo se enfermó?

De pronto me encuentro llorando pensando lo peor, no quiero que le pase nada grave a mi perrito, es como un hijo para mí.

—No sé, amiga, él estaba bien ayer y amaneció temblando, no quería comer y le dije eso a Andrew y sin más que pensar vino a buscarlo, yo... yo iré ahora para la veterinaria.

—Sarah, no dejes solo mi perrito, iré en el primer vuelo que aparezca, te aviso cuando llegue.

Colgué  y llamé a Luke  para que cambie mi vuelo, le expliqué lo sucedido y él sin más que pensar me ayudó;  en dos horas sale mi vuelo, necesito llegar antes. Tomo  mi equipaje y salgo apresurada llegando finalmente a la salida del hotel.

El amigo de mi novio Donde viven las historias. Descúbrelo ahora