capitulo 48

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¿Andrew se casa? Oh Dios mío, esto es real, no estoy soñando.

—Amor, ¿te sientes bien? —me pregunta William y reacciono moviendo mi cabeza.

-—Si, amor, es que se me resbaló la copa de la emoción, no puedo creer que los cuatro estemos comprometidos —miento, tratando de sonar convincente.

—Así es mi querida Jennifer, estoy tan emocionada, Andrew me ha demostrado cuanto me ama —exclama ella para luego plantarle un beso en sus labios.

¿Por qué él le habrá pedido matrimonio? ¿Acaso fue por desquitarse por mi decisión? Si esa fue la razón me está doliendo, pero tampoco puedo reclamar nada cuando he aceptado casarme con quien ahora no amo.

—Felicidades Andrew, sin ponerlo en dudas tú si sabes elegir una excelente mujer —dijo Doña Elizabeth mientras se acerca a ellos para abrazarlos. Esto me destroza.

—Amor, no te preocupes, a la larga mi madre te aceptará —susurra Will sin saber que a mi no importa la bruja de su madre, que estoy sufriendo por otra cosa, su amigo, por ejemplo.

—Andrew, felicidades. Te deseo lo mejor,  no hay mejor decisión que la que has tomado —le dice y se aleja de mí para abrazarlo.

Quiero llorar, quiero gritar fuertemente este dolor que siento. Mi corazón aprieta mi pecho y deseo arrancarlo de mí.

Todos saludan  a Andrew y miro a Amanda, ella tiene sus ojos aguados y los  felicita con cierta agonía . Luego de todo calmarse, nos sentamos y yo solo miro hacía abajo, decido sonreír con todo mi dolor, sé que él no deja de mirarme,  pero no quiero mirarlo a los ojos,  me siento muy mal.

—¿Cuando será la boda? —preguntó Nidia, una de las primas de Wílliam.

—Aún no tenemos fecha, solo nos hemos comprometidos —respondió William.

—O sea, no se casarán en todo este tiempo —dijo y asentimos a la vez—. ¿Y ustedes cuando harán su boda? —le preguntó a Andrew y a Rubí. Ellos se miraron como si no lo supieran.

—Tampoco he decidido...

—En dos meses —le interrumpe Rubí, él la mira confundido al igual que yo,  ¿dos meses? Dios mío, esto va en serio.

—¿Dos  meses? —le preguntó él en voz baja, pero logro escucharlo.

—Si amor, no hay que perder tiempo. En dos meses nos unimos para siempre —aclaró. Él baja la mirada con cierta confusion y logre entender que él no se esperaba eso al igual que yo.

Mi madre está del otro lado junto a mi padre y ella me mira con tristeza, quiero correr a sus brazos y llorar.

—Jennifer, ¿te has dado cuenta del compromiso en que te estás metiendo? —cuestiona Hanna.

—Si,  ¿por qué? —inquiero y se ríe.

—Ya sabes, Wílliam es un hombre muy importante a nivel nacional e internacional, y tú..., bueno, tú eres alguien muy normal, ¿no te afectaría eso?

Si pensó que le mostraría mi enojo, se equivoca, esbozo una sonrisa disimulando lo que siento.

—Prefiero ser normal, a ser anormal como cierta persona que me está hablando. Y no, no me afecta en lo absoluto, aún si Wílliam hubiese sido pobre,  yo estuviese  a su lado, eso nadie lo cambiaría —respondo y se hace la indignada tocando su pecho.

—Pero  al parecer Wílliam no le ha comentado a su familia que te compró un apartamento para que no pagaras rentas, ¿no será que estás con él por interés?  —sin poder aguantar más me levanto de la la silla.

El amigo de mi novio Donde viven las historias. Descúbrelo ahora