La historia detrás de los grandes himnos de Guns N' Roses, el gran amor oculto detrás de la banda más peligrosa del mundo, una ficción que es más realidad que fantasía.
Una mujer joven que quiere comerse el mundo y un hombre que todo lo que toca lo...
"Quiero vivir y ser fuerte para amarte con toda la ternura que tú mereces, para entregarte todo lo bueno que haya en mi, y que sientas que no estás solo." —Frida Kahlo
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Capítulo 33: Patience
Axl
Alguien golpeó a mi puerta sacándome de mis pensamientos.
—¿Qué?
Alan apareció asomando la cabeza. —Axl, llevamos una hora de retraso, ¿qué es lo que tanto haces?
Lo miré desinteresado. —Viendo una película.
—¿Me estas jodiendo? Puedes hacerlo en todo el maldito día y se te da por mirarla, ¿justo ahora?
—Está buena y no me gusta dejarlas a medias, faltan unos veinte minutos para que termine, ya voy —lo ignoré siguiendo concentrado en la tv.
—Si quieres te compro todas las películas de las tortugas ninja y si quieres hago que unos idiotas se disfracen de ellos, pero por favor, mueve tu culo y sal al escenario.
Reí divertido. —Eso suena bien.
—Axl, por favor, las personas llevan todo el día esperando... —siguió suplicante.
Me encogí de hombros. —Por eso, si esperan otra hora más no se morirán.
—Tengo una sorpresa para ti, alguien vino a verte.
Lo miré atento levantándome emocionado, debía ser ella, a lo mejor si había decidido venir después de todo. Tomé la primera camiseta que vi, me acomodé la gorra y salimos del hotel en el auto que quedaba a unas cuantas calles del estadio.
Llegué sonriente y con cerveza en mano, todos estaban drogados y desesperados porque no aparecía. La busque en los camerinos pero ella no estaba, me giré hacia Alan para golpearlo por haberme ilusionado pero este ya había salido a correr.
Izzy se rascaba la nariz medio adormilado. —Vamos, vamos a tocar.
Tenía las pupilas tan dilatadas y su constipación nasal era tan notoria, que el viaje que se había metido era tremendo.
Todos comenzaron a caminar hacia el túnel por medio del cual se llegaba a la tarima, salimos al mismo tiempo, acomodándose cada uno en su lugar, era nuestro show, todas y cada una de las personas que habían venido aquí lo había hecho con el deseo de vernos únicamente a nosotros, eran nuestros propios fans, el lugar estaba a reventar, tocábamos en el estadio más grande Texas.
Se sabían todas las canciones, escuchar ese gigantesco eco siendo nuestro corista fue alucinante. No sé en qué momento Steven se cayó de la batería pero vi a algunos del personal de logística ayudándolo a recuperarse, hasta le lanzaron un baldado de agua sobre la cabeza, volvió en sí, nosotros continuamos normalmente con el concierto.