La historia detrás de los grandes himnos de Guns N' Roses, el gran amor oculto detrás de la banda más peligrosa del mundo, una ficción que es más realidad que fantasía.
Una mujer joven que quiere comerse el mundo y un hombre que todo lo que toca lo...
"Fue su silencio y su abandono el que me dio todas las respuestas."
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Capítulo 50: Set Fire To The Rain
Christina
Alguien tocó a mi puerta, aproveche a que estaba dándole la espalda y me sequé el rostro con las mangas de mi suéter, sorbí mi nariz mordiéndome labio evitando que mi mentón siguiera temblando. Ya ni me esforzaba por intentar fingir estar bien, en los ojos se podía apreciar la tristeza del alma así que era absurdo.
Miraba por la ventana distraída, el viento entraba, afuera las calles parecían cálidas, aquí todo estaba más frío y oscuro.
Sentí una mano en mi hombro y me giré encontrándome con el rostro de mi madre. Venía con una bandeja en su mano ofreciéndome una taza con té, la tomé sonriendo con boca cerrada y ella me acarició el cabello con expresión nostálgica.
—Hija, ¿te piensas quedar aquí encerrada? ¿No quieres que salgamos a un parque con Rambo y tus hermanas? ¿O vamos al supermercado? —propuso intentando convencerme.
Negué. —No mamá, no me entusiasma la idea de salir, quiero quedarme aquí.
Suspiró sentándose en la esquina de mi cama que quedaba a unos pocos metros de la silla en la que estaba sentada. —Yo entiendo que una ruptura amorosa es algo muy difícil de superar cariño, yo lo viví y entiendo que tú viviste muchas cosas con Axl durante todos estos años, pero debes seguir adelante... si es la decisión que tomaron, es mejor así, aunque realmente todavía no puedo creer que hayan terminado, hija ustedes pasaron por tantas cosas duras superando cada una de ellas y de la nada se separan, yo no creo que su amor se haya acabado, realmente lo dudo o no estarían sufriendo así.
—Mamá yo tampoco puedo entenderlo, créeme que intento pero no puedo... yo le di muchas oportunidades, yo traté de luchar por lo que amaba y, según yo, renunciar estaba prohibido pero él no parece pensar lo mismo. Creo que en el fondo me fui alejando, retirándome muy, muy lento, como para darle tiempo de que se arrepintiera del daño que me hacía. Sin mirar atrás, me fui desprendiendo poco a poco, dando pasos pequeñitos, creyendo que en algún momento me alcanzaría para decirme que había recapacitado y lucharía por nuestra relación. Y me pasó que, tras una fuerte pelea —omito los detalles por obvias razones—, yo quería que nos diéramos un tiempo, yo sabía que debíamos alejarnos para cambiar y reflexionar cada uno por separado, creí que haría lo que fuese por recuperarme... —suspiré conteniendo la oleada de tristeza que me invadió. —Y resulta que él me deja así como si nada, como si nos conociéramos de ayer y no le afectará en lo más mínimo, le dije que me dejara ir, pero tú sabes que las mujeres nunca queremos decir lo que decimos, me refiero a que sentimos una cosa, pensamos otra y decimos una completamente distinta... yo lo amo mamá —sollocé—, no quería que terminara, sentía que solo necesitábamos reformar muchas cosas, ya sabes, cambiar nuestro estilo de vida; yo me quería alejar poniendo nuestra historia en puntos suspensivos pero me faltó solo con voltear para ver que ya no estaba, él ya se había ido, él terminó con lo nuestro...