Expectativas (Verónica Martínez)

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Estábamos los nueve robófilos en el helicóptero de camino a la prisión, mientras tanto nuestros Robófilos de otros países iban a realizar una pequeña distracción.

-Informe- Dijo Tres por radio a los ingleses.

-''Five al aparato, hemos hecho estallar los explosivos en el banco del sureste, los policía vienen por aquí''- Dijo con su acento inglés.

-Bien, esperemos tener el camino más despejado, gracias- Respondió Tres.

-''Good Luck''-

El helicóptero se movía entre las nubes era de noche, y gracias a un nuevo juguete éramos indetectables, el helicóptero cambiaba de color dependiendo del cielo, al tener una tonalidad azul oscuro casi negro no había diferencia entre nosotros y una nube.

-Estamos llegando, aterrizo en dos minutos- Exclamó Dos que estaba pilotando.

-Bien, recordar los grupos, Uno y Dos por la entrada sur, Cuatro y yo iremos por los sótanos, Cinco y Seis subiréis por las escaleras de mano al tejado, gemelas iréis por el patio e intentareis entrar por ahí, y Nueve... lo tuyo es lo más difícil- Le dijo de forma mas personal.

Nueve estaba disfrazado de guardia de la prisión, y su trabajo era más delicado, debía llevar a los guardias justo al lado contrario a la celda de Alberto, así tendríamos el camino libre.

-Recordar...no puedo garantizaros que todos los grupos lleguéis a la celda de Cero... pero con que llegue uno habrá merecido la pena... muchísima suerte Robófilos- Dijo Tres justo al aterrizar el helicóptero en las afueras de la prisión.

Me reuní con mi compañera, Seis, la hermana de Alberto, me hizo una seña y la seguí. Íbamos todos de negro, esta vez sin nuestros disfraces característicos, Tres dijo que esto era serio. Vi como Uno y Dos seguían la alambrada exterior de la prisión hacia la entrada sur, mientras que Tres y Cuatro  empezaban a cortar unos barrotes que llevaban a un túnel por debajo de la prisión. Esto era un quien llegue antes gana.

Nos reunimos con las gemelas y Nueve, estaban cortando la alambrada exterior, Uno nos prometió que la alarma no saltaría, y así fue. Primero pasamos nosotras, luego las gemelas, las cuales nos hicieron un gesto de buena suerte y se fueron hacia el patio, Nueve disfrazado empezó a meterse en su papel y fue hacia una entrada que llevaba a la zona de descanso de guardias.

Seis y yo nos dirigimos hasta la pared del edificio principal donde había unas escaleras de mano, y empezamos a subir por ellas. Al llegar arriba vimos como parte del techo era de cristal, debajo dos guardias paseaban entre las celdas, esperamos varios minutos y vimos como llegaba corriendo Nueve a avisar a los guardias de la falsa alarma en un bloque diferente.

-Bien, hora de abrir esto- La dije a mi compañera.

Colgando llevaba un desatascador de baño el cual usé para pegarlo a una de las laminas del cristal del tejado, después Seis sacó un ''cuter'' afilado y duro que al calentarlo cortaba el cristal perfectamente. Cuando terminó el desatascador hizo lo suyo haciendo que el cristal no se precipitara contra el suelo, dejamos todo lo usado con cuidado y empezamos a dejar caer la cuerda que llevaba Seis. Primero bajé yo y luego ella.

Una vez abajo observe el lugar, estábamos en el bloque de prisioneros principal, el cual contaba con dos pisos, sabíamos que Alberto estaba aquí pero no en que celda. Empezamos a andar con cuidado pues todos los presos estaban dormido... o eso creía.

-Vaya...vaya... que tenemos aquí- Dijo un hombre de unos cuarenta años que estaba despierto y apoyado en sus rejas.

Intenté ignorarlo para seguir buscando pero...

-Eh monada, o te acercas aquí o empiezo a gritar y se despertará todo el bloque... y no quieres eso ¿verdad?- Dijo con una voz de violador.

Seis me miró desconfiada pero la hice una seña de que se calmara y me acerque a la celda.

-Vamos déjame mirarte de cerca- Dijo el preso mientras sacaba las manos de su celda.

Justo antes de que me pudiera tocar saqué una cuerda de repuesto y le até las manos por fuera de su celda dejándole casi inmóvil, después me acerqué y le metí un trapo que tenía en el bolsillo en la boca, para acallarlo.

-¿Tienes cinta americana?- Le pregunte a Seis, la cual sonrió y me la dio.

Con el pañuelo aún dentro le cerré la boca con la cinta y aunque se resistió no pudo hacer nada, y sus gritos ahogados no eran lo suficientemente fuertes para despertar a nadie. Aunque ya teníamos todo bajo control, duró poco.

-¡Eh vosotros!- Grito un guardia al fondo del pasillo de celdas el cual sacó un arma para apuntarnos.

Antes que siquiera pudiéramos levantar las manos una explosión del suelo hizo que cayera hacia atrás, del hueco salieron Tres y Cuatro. Todos los presos se despertaron y empezaron a gritar.

-No hemos sido muy sigilosos- Bromeó Cuatro.

Cuando creíamos que los pasos que venían hacia aquí eran de guardias son juntamos y nos preparamos para cualquier cosa, pero en realidad eran Uno Dos Nueve y las Gemelas, ya estábamos todos.

-¿Sabíais que las prisiones también se cierran desde dentro? interesante eh- Añadió Uno informándonos de que los guardias no podían llegar hasta aquí.

-Seguirme- Dijo Nueve- Uno de los guardias ha dicho que esta recluido en la prisión '' especial'' es decir la del fondo-

Le seguimos hasta el final del pasillo donde una puerta blindada nos bloqueaba el paso.

-Dios... él esta... ¿Ahí dentro?- Se preocupo Tres.

-Suerte que pasamos por el despacho del Alcaide- Dijo María

Marta sacó de su bolsillo un montón de llaves, hasta que encontró una magnética, la cual la acercó a la cerradura y se abrió.

El silencio se adueño de nosotros al abrirse la puerta, una corriente de emociones surcaron todos nuestros corazones, no estábamos preocupados de como salir de ahí, o del griterío de los presos... tan solo nos centramos en una cosa...

La celda estaba vacía.




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