Retos, Peleas & Planes.

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Ross y yo salimos de la oficina de la directora, vimos que no había nadie afuera, seguramente estaban en alguna clase o algo por el estilo.

Ross se detuvo, suspiró y me miró con los brazos cruzados.

—No puedo creer que hayas hablado demás —se queja con evidente enojo.

—¿Qué quieres decir? —pregunté enojada, fulminándolo con la mirada —. Ella tenía la foto, teníamos que darle una explicación —me defendí.

—Pudiste haber dicho alguna mentira —respondió rodando los ojos.

—¡Tú eres un gran mentiroso!

Comencé a caminar, enojada. Quería ir a la zona de chicas, para ir a mi pieza y de ese modo acostarme a dormir o quizás hablar con Vanessa.

—¡No te toleró! —grita Ross levantando los brazos mientras me adelanta.

—¡Yo tampoco te toleró! —le respondo del mismo modo.

—¡Yo te toleró menos de lo que tú dices que no puedes tolerarme! —respondió gritando.

Lo miré con el ceño fruncido. ¿Acaso eso tenía sentido? Porque para mí, no lo tenía.

—Eso no tiene sentido —le digo con paciencia.

—¡Tú no tienes sentido!

Ross se cruza de brazos y comienza a caminar en círculos. Yo no puedo avanzar, porque camina demasiado rápido, es muy molesto.

—¡Ojalá que tú amiga no sea tan habladora como tú!

Ross se queja de mi amiga. ¡Vanessa! La había olvidado por completo. Me doy cuenta de que Ross parece preocupado, y es más que evidente que él sabe algo que yo no.

—¿Dónde está Vanessa? —preguntó con tono serio.

Ross deja de caminar en círculos, se detiene y me observa con los ojos saltones. Después de suspirar, se mantiene en silencio y vuelve a caminar en círculos.

Es más que obvio que Ross está escondiendo algo. Me enojó mucho, porque intenta mentirme. Pero claro, ¡Su especialidad es decir mentiras!

Lo tomó de la camisa, y lo dejó a mi altura. Se ve tan sorprendido que siento deseos de reírme en su cara, pero no puedo hacerlo porque quitaría seriedad al momento.

—¿Dónde está Vanessa? —repito en tono retador.

—¡No lo sé! —responde soltándose.

Suspiro de mala gana, mi plan de intimidarlo se acabó más rápido de lo que alguna vez pensé. De hecho, pensé qué hablaría. Él sonrió, eso me irritó aún más.

—¡Eres imposible!

Después de gritarle aquello, no le di tiempo para responder nada. Simplemente me retiré del lugar completamente furiosa. Ross es un chico que consigue que me irrite con mucha facilidad, me dan ganas de ahorcarlo. Sóloespero que Vanessa esté bien.

—...—

Riker y yo caminamos hasta un lugar abandonado en el colegio. Pero no estaba tan abandonado después de todo. Él tenía esa casa completamente llena de cosas. Tenía juegos, comida, bebidas. Incluso, parecía tener un televisor.

Era cómo su lugar privado. Era realmente sorprendente verlo.

Él se sentó n uno de los sillones, y tomó un papel. Luego de eso, me miró fijamente.

—¿Cuál es tú precio? —pregunta de pronto.

Me quedó callada. ¿Mi precio? Esa pregunta te hace pensar en muchas opciones, hay muchas cosas que se pueden pagar, por eso... Me siento nerviosa.

Un amor de ensueño.Stories to obsess over. Discover now