Fiesta.

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Narra Cel.

- Supongo que debo hablarlo con Malena.- dijo Sebas cuando le llegó un mensaje que le hizo sonreír.

- Dudo que esa sonrisa sea por Malena.- señaló Ben.

- No, no es por nada. Sil, Cel, ya es tarde ¿vamos?- dijo Sebas nervioso.

- Sí.- asentimos las dos  yendo tras él.

- Diviértanse.- dijo Bella.

- Pero no demasiado.- agregó Tomi haciendo que Sil ria.

- A nosotras nos vas a contar ¿no?- consultó Sil.

- ¿Qué?- preguntó él.

- La chica del mensaje.- indiqué.

- Ah... nada era Elena dándome la información de la fiesta.

- Dudo que eso te hiciera sonreír.- señaló mi amiga.

- Bueno, Angela me mandó un chiste y Elena me dijo que le alegraba que fuera a su fiesta.

- Espera ¿Angela hace chistes?- pregunté.

- No sé si los hace, pero es muy graciosa.

- Pero te alegra que Elena se alegre de verte ¿no?- cuestionó Sil.

- No es algo que leo muy seguido.- admitió. - Acá es.- indicó llamando a la puerta.

- Bienvenidos.- sonrió Elena abriendo la puerta. - Estás muy lindo, Sebas.

- Gra-gracias, vos también.- dijo él nervioso.

- Les presento a mi prima Nicole.- indicó Elena señalando a una muchacha morocha de tez morena y ojos cafés.- Estará en Buenos Aires poco tiempo.

- Soy Cel.- me presenté.

- Y yo Sil.

- Mucho gusto.- dijo Nicole tímida.

- Voy por algo de tomar.- declaró Elena.

- Te ayudo.- dijeron Nicole y Sebas.

- No te molestes, Sebs, toma asiento.- indicó Elena dedicándole una sonrisa.

- Bu-bueno.- asintió él cuando le vibró el celular y las primas se alejaron. Sil y yo miramos alrededor y todas las miradas estaban sobre Sebas. Incluso la de varios chicos celosos. De pronto, llamaron al timbre.

- Sebs ¿me harías el favor?- pidió Elena.  Cel y yo lo seguimos y quedamos boquiabiertas a ver a la recién llegada.

- ¿Sos portero?- rio Angela al ver a Sebas sonriéndole.

- ¿Elena te invitó?- preguntó sorprendido.

- Sí, a último momento me invitó para conocerme y como supe que venías acepté.

- ¡Juguemos al juego de la botella!- declaró una.

- Nosotras no jugamos.- dijimos Sil y yo.

- Bueno, como quieran, vos sí, ¿verdad, Sebs?- preguntó Elena.

- "Sebs" no va a jugar.- dijo Angela.

- Angela,  él puede hablar. ¿No, Sebs?- le sonrió Elena.- Vamos, será divertido.

- Angela tiene razón, no voy a jugar, no puedo.- dijo tímido y algo avergonzado, Sil y yo sabiamos la razón, nunca había besado a nadie.

- ¿Por qué?- cuestionó Elena curiosa.

- Porque tiene novia.- declaró Sil.

- ¡¿Qué?!- exclamamos los demás. Sil me dió un codazo para que le ayude con su mentira.

4. La Niebla Siempre Con Nosotros.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora