Suerte.

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Narra Elena.

Ya llegan las vacaciones de invierno, y el equipo del Roller se iba a retirar hacia el hotel de sede de la competencia. Y yo no iba a permitir que Sebas se fuera sin despedirse de mí.

-¡Amor!- lo llamé al encontrarlo. - Muchísima suerte.- lo abracé con todas mis fuerzas.

- Gracias, Elena.- me contestó él correspondiendo el abrazo.

- Y vos rómpete una pierna, Angelica.- le sonreí a su amiga que me observaba con envidia por estar en los brazos de Sebas.

- Es Angela, pero gracias.- contestó ella sorprendida, lo que no sabía era que se lo decía literalmente.

-Voy a ir a verlos ¿sí? No me quiero perder de nada.

- Descuida, está cubierto por los chicos del Fab & Chic.- me contestó Angela.

- ¿Pero quién grabará cuando ellos esten patinando?

- Bueno...

- Yo puedo ayudar.- aplaudí. - ¿No es genial? ¡Nuestras primeras vacaciones juntos! ¡Qué suerte!

- Es más, quizás hasta puedo viajar con ustedes total mi tía ya está hospedada allá, solo tengo que llegar...

- No veo por qué no.- dijo Sebas.

- ¡Genial! ¿Te sentas conmigo, no?

- En realidad, le pedí a Angela.

- Pero te sentaste al lado suyo todo el año, digo, está bien si no quieren cambiar pero la realidad es que creo que es algo injusto.

- No importa, puedo sentarme sola, total no es como si no me pudiera sentar enfrente o atrás suyo.- respondió Angela. ¿Por qué me lo hizo tan fácil? Algo trama...

- ¿Segura?- preguntó Sebas.

- Sí, sentarme atrás tuyo o al lado no me hará gran diferencia.

- Yo me siento atrás de ustedes.- decidí sin saber qué tramaba.

- ¿Qué?- consultó Sebas sin entenderme mientras yo iba a avisar a Luna que viajaba con ellos.

- Como quieras.- sonrió Angela yendo a sentarse con Sebas. ¡Esa chica había usado la psicología inversa conmigo!

Durante el viaje, Ali dormía sobre el hombro de Fran; Sil, Cel, Valentin y Tomás se reían en un lado del vehículo; Benjamín y Bella se sacaban fotografías; y Angela y Sebas estaban sentados enfrente mío dándome la espalda.

- ¡Les saco una foto, hermanito!- decidió Bella apuntándonos con su cámara mientras Angela y Sebas comenzaban a posar divirtiéndose.  Sebas besó la mejilla de su amigucha para una foto, y yo aproveché la frenada del transporte para deslizar mis labios sobre los suyos.

- ¿Estás bien?- me preguntó él atento.

- Sí, suerte que tus labios evitaron que me fuera volando de mi asiento.- sonreí sin apartarme de él.

- Elena, si usaras el cinturón de seguridad, no te habrías elevado de tu asiento para empezar.- señaló Angela.

- ¿Vos estás bien?- le consultó Sebas a Angela tomando su mano.

4. La Niebla Siempre Con Nosotros.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora