Narra Sebastián.
- Gracias.- la abracé sintiendo que me había quitado un gran peso de encima como los árboles en otoño.
- Enserio, Sebas, estar peleada con vos es lo peor que me pasó en la vida. Desde que me dejaste en casa, no dormí, no comí, no hice nada más que pensar en vos. Te juro que no te vuelvo a mentir...
- Si queres podemos desayunar juntos.- propuse tomando su mano feliz. No sé por qué, desde que regresé a casa, después de hablar con Margarita por Angela, me siento más fuerte.
- Me encantaría.- sonrió mi novia.- Veo que tienen visitas.- comentó Elena al notar que las chicas y Benjamín estaban reunidos en la cocina.
- Un poco.- dijo Angela volteándose a Bella. - Creo que mejor me voy a casa para...
- No, no podes irte a tu casa.- dije.
- ¿Por qué no puede irse, amor?- preguntó Elena presionando mi mano.
- Chicas, me parece que Sebas tiene que hablar a solas con Angela.- dijo Ben guiando a las demás fuera de la cocina.
- ¡Pero es mi novio!- exclamó Elena.
- Es un tema de Angela que no te incumbe.- dijo Bella molesta, parece que a ella no le gustó nada todo lo que le conté anoche.
- ¿Y bien?- preguntó Angela sin entender por qué no la dejaba irse. Sus ojos exigían una explicación.
- Hablé con tu madre y le expliqué que no puedes irte.- le admití tras un suspiro.
- ¿Hiciste eso por mí?- me cuestionó sorprendida.
- Sí, obvio.- afirmé tomando sus manos ya que se venía la parte más dura.- Pero cuando creí que estábamos teniendo una conversación razonable, llegó Jazmín y tu mamá se puso tensa.
- ¿Jazmín? Si no se soportan...- interrumpió ella incrédula.
- ¿Sabes el por qué?- consulté.
- Creo que mi mamá le robo un novio o algo así...- confesó apenada. - Yo no quiero ser así.- dijo prácticamente en susurro.
- Y no lo sos.- le sonreí. - El punto es que... tu madre aceptó a que te quedes, ya todas tus cosas deben estar en lo de Jazmín... pero...- mi sonrisa se borró.
- ¿Pero qué?- interrogó preocupada.
- No quiere volver a verte.- revelé tímidamente.
- ¿O sea nunca más la tengo que ir a ver?- preguntó incrédula.
- Sí, lo siento...- asentí siendo sorprendido por un abrazo.
- ¡Soy libre, gracias!- Sus ojos brillaban y los míos observaban todo su rostro sonreír. Me detuve en sus labios y volví a sentir esa sensación que solo ella me genera. Por más que quiera, no la puedo olvidar. Cuando pienso que está superada, perdida en el olvido, vuelve a apoderarse de mí.
- ¿Ya terminaron de hablar?- preguntó Elena apartándonos agresivamente.
- Sí, gracias, Sebas, por todo.- agradeció Angela en un nuevo abrazo que correspondí.
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4. La Niebla Siempre Con Nosotros.
FanfictionLa cuarta parte de Niebla para que conozcan al cuarto miembro de la familia Gastina.
