Elestián.

212 20 14
                                        

Llegó la hora de levantarse, irme a casa para darme una ducha, y  salir finalmente con Elena.

- ¿Con quién saldrás Angela o Elena?- me preguntó la abuela Eugenia.

- Angela es solo mi amiga.- aclaré.

- ¿Cómo te fue anoche con los chicos?- consultó mi mamá desayunando con papá.

- Bien, creo que me voy a presentar en él Open.

- ¡Al fin!- aplaudió Eugenia.

- Pero primero tengo que escribir la letra y pensando en Elena me quedo sin palabras.

- Seguramente, después de la cita te inspires.- me dijo papá.

- Espero.- asentí viendo la hora. - Bueno, ya me voy, tengo quince minutos de caminata yendo hacia lo de Elena. Salí de casa y Bella estaba llegando a casa con Angela.

-  ¿Qué haces acá?- le pregunté sorprendido.

- Es mi casa.- rio mi hermana.

- Me invitó a almorzar.- aclaró Angela.

- Otro día te invito yo, porque ahora...

- Tenes tu cita, ya lo sé.- dijo mi amiga. Parte de mí, sabía que si no avanzaba ahora llegaría tarde, pero otra parte prefería quedarse y preguntarle sobre su noche con las chicas.

- Espero verte luego.- le sonreí a Angela sin querer irme realmente, pero era tarde para cancelar.

- Tranquilo, luego hablamos, ahora no te retraso más y ve con tu cita.- me indicó ella con una sonrisa un tanto triste, sus ojos se veían cansados aunque seguramente eso porque se desvelaron anoche. Aún así quería saber si era una impresión mía o si ella estaba triste. ¿Será que Francisco tenía razón y a Angela no le alegra realmente mi cita?

En mis pensamientos, llegué a la casa de Elena.

- Guau, estás muy...- decía sorprendido por lo linda que estaba. Su cabello rubio estaba rizado, lucía una falda negra con una blusa blanca que llevaba un delicado moño negro en el cuello.- muy linda.

- Gracias.- sonrió sonrojada.- Vos también, Sebs.

- ¿Vamos?

- Sí.- asintió. El plan era realmente simplemente, salir a comer algo completamente solos, y luego pasear un rato. Elena averiguó el restaurante y realizó la reserva.

- Menú especial.- indicó el camarero.

- ¿Qué te vas a pedir?- pregunté.

- Quizás una ensalada cesar, así no tengo aliento después. ¿Vos?

- Yo no sé, todo se ve delicioso.

- ¿Y si pedimos lo mismo? Así no nos tienta la comida del otro.

- Bueno, dale.- asentí. La cita iba bien, Elena hablaba y hablaba, no es que no me dejara responder, es que yo no tenía mucho de qué hablarle. No sé, no siento la misma confianza o complicidad que siento con Angela. Una vez que Elena terminó de comer, caminamos un rato hasta la plaza donde nos volvimos a sentar y ella comenzó a acercarse a mí.

- Si te gusta Elena, simplemente invítala a salir, no sé... cine, o comida, o paseo... Lo que sea, ella aceptará.- recordé a Angela, no puedo creer que en tan poco tiempo, ella tuviera razón.

- ¿Decís?- le cuestioné incrédulo.

- Sé que yo no te diría que no.- declaró Angela mientras nos sentabamos en esta misma plaza.

4. La Niebla Siempre Con Nosotros.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora