Francia, París.

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Narra Angela.

Ni bien Sebas y yo terminamos de estudiar nuestras carreras, decidimos viajar a París para pasar nuestras primeras vacaciones juntos, sin el acompañamiento de nuestra muy querida familia. Él y yo buscabamos lo mismo en cierto modo. Sentía que ya estaba lista para dar otro paso. Siempre recordé la reacción de Sebas cuando le hice  una simple e inocente pregunta.

- ¿Vos te casarías?- cuestioné logrando que se ahogue.

- Quizás después de un tiempo, cuando ya esté terminando los estudios o incluso trabajando, podría pensarlo.- dijo recuperando el habla.

- También yo, pero para pensar en eso tenemos tiempo.- asentí tomando su mano...

¿Quién diría que ese tiempo estaría llegando?

- Bueno, podríamos ir a cenar y luego a la Torre Eiffel...- decía Sebas organizando nuestra primera noche juntos. - Al menos que prefieras salir a cenar a un restaurante  y luego ir al teatro, o a un concierto, o creo que también hay un desfile de moda...

- Sabes que yo no necesito nada  estravangante, ¿no?- cuestioné notando sus nervios ante la variedad de opciones.

- Lo sé, pero quiero que cada noche sea especial.

- Tú eres lo que lo vuelve cada momento especial.- declaré tomando su mano y guiandolo hacia  el buffet del hotel.- Así estamos perfectos.- señalé notando una sonrisa tímida por salir.

- Pensé que París no podría verse más linda.- dijo mi novio sonriendome después de cenar.

- La verdad que las luces y el cielo estrellado le dan un toque más romantico.- asentí.

- Me refería a tu prescencia la hace más bella.- rio él nervioso.

- ¿Hay algo que me tengas que decir, Sebas?- pregunté. - Te ves demasiado nervioso.- señalé.

- ¿Yo, nervioso?- cuestionó haciendose el desentendido, cuando sé muy bien lo inteligente que es, y que  no es muy dificil reconocer sus nervios. - ¿Vamos a la Torre Eiffel?- ofreció cambiando de tema.

- Puedes en mi confiar, puedes dejar que todo fluya. Ya no hay ingenuidad, no es el momento de que huyas.- entoné tomando su mano.

- Puedes imaginar, puedes dejarme a tu lado. Yo sé lo que es verdad, no creo en cosas del pasado...- siguió mi Sebas, ahora frente a mí, relajandose con esta canción que ambos conociamos perfectamente.

- Buscas en mi corazón. - cantamos juntos tomados de las manos.

- Y confundes eso.- vocalicé hipnotizada  por su mirada.

- Quiero sentir donde estoy.- continuamos a la par.

- No te vayas lejos.- canté acercandome a él.

- Juntos somos contra el mundo, una voz por un segundo. En silencio una mirada.- vocalizamos unidos por nuestras miradas.

- Llévame.- armonicé jugando con él mientras me guiaba hacia el icóno de París.

- Juntos sin decirle a nadie, tómame yo soy culpable. Con un beso una mirada.- entonamos a punto de besarnos cuando el semaforo cambió y continuamos nuestro camino.

- Llévame.- canté divertida.

- Puedo disimular, puedo dejar de exponerme. Entiendo que al final, ya todo pasa y todo vuelve.- vocalizó cuando me compro un ramo de rosas rojas.

- Puedo quererte así. Puedo ser yo en otra forma. No creo en cambiar. Pero lo siento y me transforma.- sonreí sorprendida por su regalo.

- Buscas en mi corazón. - vocalizamos nuevamente juntos.

4. La Niebla Siempre Con Nosotros.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora