Zapatos.

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Narra Bella.

Me quedé atrapada en un barco con Benjamín sin señal, ni zapatos ya que uno de ellos se me rompió y encima me hacían resbalar.

-  Bella, evidentemente esto lo planearon los chicos para nosotros.- me señaló Ben.

- Ya me van a conocer, por eso León quería que fuera a su salida con Malena, no puedo creer que me traicionara así.- decía comenzando a pensar en algún tipo de venganza.

- Podría haber sido peor ¿no?- me dijo Ben. - Por lo menos, tenemos una mesa par dos preparada, por lo que hambre no vamos a pasar, una guitarra, tu cámara y bueno...  para tu suerte estás conmigo y todos mis talentos.

- Sobre todo la humildad ¿no?- repliqué.

- Bueno, sabes mejor que nadie que puedo ser humilde cuando quiero.- me dijo recordándome las veces que me demostró que detrás de tanto ego, de tanta personalidad aparentemente perfecta, hay un corazón.

- Lo sé.- suspiré. - Pero ¿no te molesta que nos atraparan acá?

- Molestar no, más bien, me sorprendieron.- admitió.- Pero como los conozco sé que no lo hicieron con mala intención.

- Supongo que lo de ser amigos no estaba resultando de todos modos.- suspiré recordando las diversas formas en que las chicas y León me dijeron que mi amistad con Ben estaba condenada al fracaso.

- No es fácil cuando aún...- decía él arrepintiéndose de la elección de palabras.

- ¿Aún qué?

- ¿Recuerdas cuando nos juntamos en tu casa para ver las presentaciones de la boda?

- Sí, ambos nos fuimos de la sala cuando acabó nuestro dúo.

- ¿Sabes por qué?

- Sé por qué yo me fui.- dije recordando las ganas de besarlo que tuve que contener en ese momento.

- ¿Y no me vas a decir? ¿O preferis que hable primero?

- Es que quería...- le dije bajando la mirada a sus labios y quedándome muda.

-... yo también. Pero si queremos ser amigos, hay que establecer algún límite.

- Realmente quiero ser tu amiga, pero después de hablarlo tanto con nuestros amigos, creo que tienen razón en cierto punto.- le dije recordando sus argumentos.

- Nos hacemos menos daño siendo amigos.

- Pero no es como antes, ya somos como amigos distantes que se saludan al verse pero cada uno anda en otra corriente. Como amigos somos como un par de zapatos caminando en direcciones opuestas. 

- ¿Soy el zapato izquierdo o derecho?- preguntó él divertido.

-No es el punto de mi metáfora.- repliqué.

- Entonces, ¿qué tal si nos damos una oportunidad de disfrutar esta velada sin etiquetas de amigos, novios o lo que sea? Digo, sería una pena que todo fuera planeado en vano después de cómo te arreglaron las chicas.- señaló sonrojándome.

4. La Niebla Siempre Con Nosotros.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora