CAPITULO 24

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Miro mi cuerpo, sentado sobre las piernas de Casleb. Evito rozar su pecho desnudo con mi brazo derecho mientras analizo la situación. Estoy sentada de lado sobre él, en su cama. Trago saliva y por fin levanto la mirada hacia la suya. Sus ojos están brillantes pero no siento peligro al mirarlos, me observa en silencio y entonces me coge un mechón de pelo y juguetea con él. Por fin salen unas palabras de sus labios.

-¿Me odiarías si hago esto?- ¿qué? ¿el qué? No se puede referir a mi pelo, se refiere a haberme sentado sobre él-.

Lo miro en silencio dos segundos y respondo.

-Esto no es para odiarte, pero- le respondo suavemente y me levanto de sus piernas despacio- mejor que no lo hicieras- me mira unos segundos en silencio y luego se recuesta sobre su cama. Yo me siento en el sofá y saco las cosas de mi maleta-.

Tanto silencio me pone nerviosa. Al oír el ruido de mi maleta se gira bruscamente en su cama.

-¿Qué haces?

-La tarea, tenemos tarea.

-Ah- parece aliviado- pensaba que te ibas a ir ahora con toda la lluvia y sin llave.

-¿Por qué iba a hacer eso?

-No lo sé, porque hago cosas que no te esperas.

-¿Y eso es malo?- me mira en silencio-.

-Siento hacerlas sin avisar antes- Casleb pidiendo perdón, hacía tiempo ya. Es algo que no ocurre nunca. Le sonrío-.

-No pasa nada, no te preocupes- lo miro, está un poco raro, como medio sedado o dormido ¿qué le pasa?- ¿Estás bien?- me levanto y le pongo la mano en la frente, está ardiendo- Ay no, tienes fiebre.

Me mira con ojos adormilados como si no le hubiera dicho nada.

-Casleb ¿estás bien?- lo miro nerviosa y se tumba de nuevo- no, claro que no lo estás. Te has llevado la mayor parte del chapuzón en la calle. Espera aquí- bajo las escaleras y me encuentro con Demonio- Hola chico, Casleb está malo así que voy a tener que cuidarlo un poco hasta que le baje la fiebre, no te preocupes- le sonrío al perro y paso de largo-.

Entro en la cocina y abro la despensa para sacar un vaso, lo lleno de agua. Debo buscar un pañuelo para humedecerlo, miro alrededor y decido buscar en los cajones de la cocina. Finalmente encuentro uno donde están los pañuelos, los trapos de cocina etc. Saco uno y lo mojo en el agua del grifo, lo cierro con cuidado y exprimo la tela. Subo a su habitación de nuevo con las cosas y las dejo sobre el escritorio.

-Vale, Casleb- lo llamo, me mira medio dormido, me acerco a él y lo agarro firmemente por los brazos. Lo coloco boca arriba y aparto el pelo de su cara- no te muevas, esto te va a aliviar- extiendo el pañuelo húmedo por su frente y suelta un pequeño suspiro muy sexi. Gabby ahora no es momento para estos pensamientos. Le acaricio la mejilla y me alejo a buscar aspirinas en mi maleta, menos mal que tengo un neceser por los dolores de la regla. Quitan la fiebre, el malestar y el dolor de cabeza, estas valen.

-Casleb, tómate una con el vaso de agua.

Él lo hace sin protestar y pocos segundos después se queda dormido. Me paso las siguientes dos horas haciendo la tarea de clase y soy interrumpida cuando la estoy acabando.

-Ojalá fueras mía- oigo un susurro detrás de mí, me giro sorprendida y veo a Casleb musitando en sueños, me pongo nerviosa, pero mi cuerpo sólo quiere hacer una cosa-.

Me acerco a Casleb y susurro.

-Podría serlo.

No sé si me ha oído, y si me oyó no sé si pensará que es un sueño, pero ojalá que le dé una pista sobre mis sentimientos. Ojalá.

Algún día: Corazon de MelónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora